Caen en lo mismo

Ciertamente, al PARLACEN hay que cuestionarlo porque tiene poca o nula legitimidad en el electorado. Por primera vez en su historia, los electores salvadoreños tuvimos en nuestras manos una papeleta con 20 candidatos por partido político.
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Me llamó positivamente la primera declaración del diputado de Cambio Democrático sobre la probabilidad de salir de la Asamblea Legislativa. Respetuoso del orden institucional, llamó a la paciencia y esperar resultados. En ese momento hizo diferencia con relación al resto. Pero después cayó en lo mismo de todos cuestionando la legitimidad del Tribunal Supremo Electoral, cuestionando la legitimidad de los magistrados que él mismo eligió como dirigentes de la máxima autoridad electoral. Lástima, porque son pocos los líderes que pueden hacer diferencia pero no son capaces de ver el futuro y se quedan entrampados en pleitos de corto plazo, pleitos que cualquiera interpreta a su manera.

LPG publicó que los electores prefirieron la Asamblea Legislativa al PARLACEN. Los votos nulos para la Asamblea Legislativa fueron 49,555 mientras que los votos nulos para el PARLACEN fueron 72,150. La diferencia, afirma LPG, es de 22,595 votos más. A la gente le importa quién está en la Asamblea Legislativa. Ciertamente el menú de opciones puede mejorar, pero se avanza hacia un perfil de candidatos con más presencia y prestigio. El voto por rostro y el voto cruzado lo permiten aunque los dirigentes partidarios continúen diciendo lo contrario.

La Asamblea Legislativa ojalá que tenga dos bloques de 42 y 42. No importan los nombres, importa la correlación de fuerzas porque obligaría a una mayor calidad en los planteamientos, en las defensas y en las refutaciones; obligaría a discutir sin ocuparse quién sale más agresivo y pasional en la nota periodística; obligaría a debatir reconociendo que la mitad de simpatizantes es del adversario; obligaría, tarde o temprano, a ponerse de acuerdo en temas concretos que afectan el bienestar de la población. La Asamblea Legislativa ojalá no tenga como presidente a uno de los partidos grandes, a un “representante” de esos dos que tienen el 50 % del gusto electoral. Ojalá que cedan la presidencia a un partido minoritario para que se liberen de la ansiedad de la nota periodística y de la pasión y obsesión por estar siempre en desacuerdo y descalificándose. Si la ceden, seguramente tendrán tiempo y energía para pensar en el país, para evaluar las condiciones, para perfilar propuestas, para hacer propuestas y para defenderlas con argumentos concretos y válidos. Si la ceden, seguramente podrían pensar en hacer una consulta sobre la conveniencia de permanecer en el PARLACEN. La Constitución de la República lo permite.

Ciertamente al PARLACEN hay que cuestionarlo porque tiene poca o nula legitimidad en el electorado. Por primera vez en su historia, los electores salvadoreños tuvimos en nuestras manos una papeleta con 20 candidatos por partido político. Muchos creemos que los candidatos son los becados de los partidos como retribución a sus acciones y sus omisiones. Y ¿para qué sirve elegirlos y pagarles mensualmente? ¿Qué beneficio tienen los electores de sus decisiones? Y ¿qué mecanismo se tiene para dar seguimiento y controlarles? Y ¿cómo rinden cuentas de lo que hacen y no hacen? No hay respuestas a estas inquietudes y otras más. Así las cosas...

Así las cosas, hay que tener presente el artículo 89 de la Constitución de la República que dice: “El Salvador alentará y promoverá la integración humana, económica, social y cultural de las repúblicas americanas, especialmente con las del istmo centroamericano”. Qué bueno, pero a la fecha... ni el CA4 ha funcionado. Así las cosas, el mismo artículo establece que “el proyecto y bases de la unión se someterá a consulta popular”. ¿Cuál es el proyecto? ¿Quién lo conoce? ¿Cuándo se consultó? Hay que preguntar porque con los resultados de la elección a diputados del PARLACEN cualquiera puede preguntarse ¿esa burocracia es el proyecto de unión centroamericana? Lo más fácil es no buscar respuestas y caer en lo mismo de siempre. Lo mismo de siempre que son onerosos gastos y privilegios personales.

Caer en lo mismo de siempre es lo más cómodo. La coyuntura actual ha servido para fortalecer la cultura ciudadana. Hubo cambios en la Asamblea Legislativa y seguramente en 2018 la decisión del electorado será más informada. Un llamado a los líderes a cuidar su reputación sobre la capacidad, la honorabilidad y la confiabilidad. Hay que decidirse a hacer la diferencia y salir de la mediocridad porque desde la Asamblea Legislativa se puede hacer mucho y bien hecho.

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