Lo más visto

Más de Opinión

Café: la crisis silenciosa

El café (...) es uno de los mayores contribuyentes para tener una economía sostenible.

Enlace copiado
Claudio M. de Rosa

Claudio M. de Rosa

Enlace copiado

Por la crisis social y económica causada por la pandemia covid-19, como país, no estamos poniendo la debida atención al sector cafetalero, que vive una crisis silenciosa, que de no resolverse en los próximos meses, causará un impacto catastrófico.

El café ha generado históricamente recursos y condiciones para progresar como país. Además, es uno de los mayores contribuyentes para tener una economía sostenible: más divisas, agua, protección ambiental y empleos, aunque ha ido cediendo terreno, por una falta de visión como país.

Alto desempleo y aumento de la pobreza rural: En 1992-93 la producción de café fue de 4.31 millones de quintales, y generó 215,310 empleos directos. Y como entre 2012 y 2014 las plantaciones de café sufrieron un fuerte ataque de roya, la producción solo fue de 700,025 quintales, convirtiéndose en la más baja del último siglo: se generaron solo 35 mil empleos directos.

Pero, los cafetaleros hicieron un gran esfuerzo, y en 2018-19 lograron producir 955 mil quintales y dar empleo a 47,756 trabajadores. Sin embargo, la situación ha empeorado, y en 2019-20 solo se habrían producido 716 mil quintales, que permitieron dar 35,802 empleos, casi 12 mil empleos menos. Ante este resultado, este año se tuvo la peor cosecha en 125 años (Acosta, mayo/2020).

Como resultado de la falta de visión, las exportaciones de café cayeron de $362 millones en 1995 a $111.8 millones en 2019. Y para 2020, dada la caída de la producción y del precio en el mercado internacional, de un promedio de $118 por quintal entre el 1.º y el 20 de mayo a $96 el viernes pasado (ojo: se paga localmente alrededor del 50 % de ese monto), se está conformando una situación muy crítica: se dificultará el pago de la deuda, del crédito de avío y la contratación de trabajadores. Esto ya está causando un "éxodo rural a las ciudades", aumentando la migración externa (Acosta, mayo/2020), y también la delincuencia.

Fuerte y adverso impacto ambiental: En El Salvador tenemos incentivos errados. Por el trabajo de los transportistas de pasajeros, de los mayores contaminadores del aire, se les da un subsidio. Y a los cafetaleros, que con sus bosques limpian el aire, nadie le reconoce su aporte. El Gobierno debería salir a buscar un pago a los cafetaleros con recursos externos, y con ellos sufragar el pago de las deudas cafetaleras, resultantes por la falta de una política nacional del café.

Pero el sector café también hace un aporte a la generación de agua, al filtrar en las montañas alrededor de 900 millones de metros cúbicos, donde prácticamente el 70 % llega al subsuelo. Vivimos una crisis de agua y no protegemos al mayor recolector de este bien. Por tanto, deberíamos renovar 50,000 manzanas anualmente. Pero, ahora vemos que se cultivan menos manzanas de café: de 234,600 en 1992/93, se redujeron a 198,771 en 2017/18; y ahora "no se tienen más de 65,000 manzanas" bien trabajadas, según Acosta.

Difícil situación financiera: Los caficultores tienen compromisos por unos $450 millones con instituciones financieras y otras fuentes, que de no poder pagar, causaría otro problema adicional. Por esto, sería bueno solicitar la reorientación del préstamo del BCIE "Programa de Renovación Cafetalera de Alta Productividad, Sostenible y Resiliente en El Salvador", por $86 millones (aprobado en marzo/2019; pendiente de autorizar), para ayudar al pago de la deuda.

Salvemos el café, salvemos a El Salvador.

Tags:

  • café
  • crisis
  • economía sostenible
  • empleo
  • agua
  • préstamo

Lee también

Comentarios

Newsletter
X

Suscríbete a nuestros boletines y actualiza tus preferencias

Mensaje de response para boletines