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Caída del Muro de Berlín, año 30

El 9 de noviembre es cabalístico en la historia alemana: en 1918 finalizó el Kaiserato y comenzó la República; en 1923 aconteció el frustrado intento de golpe de Estado de Adolfo Hitler en Múnich, Baviera; en 1938 la tristemente célebre Noche de los Cristales Rotos cuando ardieron las sinagogas. En 1989, cayó el Muro de Berlín.

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David Hernández

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Las causas del derrumbe del sistema socialista europeo fueron múltiples: la glasnost (transparencia, en ruso) y perestroika (reconstrucción, en ruso) emprendida por Gorbachov en la entonces Unión Soviética; la instauración del primer gobierno no comunista desde 1948 en Polonia ante el avance del sindicato Solidarnost; la apertura de una "frontera verde" entre Hungría y Austria donde tenían vía libre a Occidente quienes quisieran emigrar; el descontento en agosto de 1989 en las repúblicas prebálticas (Letonia, Lituania y Estonia) que mediante la "Revolución Cantada" protestaban por haber sido anexionadas a la Unión Soviética en 1940. Pero sobre todo el hecho de que Erich Honecker, el dirigente comunista alemán, había perdido respaldo hasta del mismo Gorbachov, quien para el 40 (y último) aniversario de la República Democrática de Alemania (RDA), el 7 de octubre, le espetó brevemente, la vida castiga a los que llegan tarde, frente a una multitud que lo aclamaba como símbolo del cambio, en la histórica Avenida Unter den Linden (Bajo los tilos). Y sobre todo la revolución pacífica ciudadana de los habitantes de la RDA que todos los lunes protestaban contra el régimen comunista en las principales ciudades del país.

Era un secreto a voces, luego de la catástrofe de Chernóbil en abril de 1986, que el campo socialista sufría una aguda crisis económica irreversible. Para mayor inri, la llamada guerra de las galaxias de Ronald Reagan obligó a los soviéticos a multiplicar el presupuesto armamentístico en detrimento de los servicios básicos de alimentación y mantenimiento de todo el Este europeo y el campo socialista en general.

La caída del muro fue pactada, evidentemente. Y fue lo más ecuánime, cuerdo y democrático que pudo hacer la dirigencia soviética en esos momentos. La otra alternativa era el conflicto nuclear que hubiese llevado a la destrucción mutua asegurada tanto de Estados Unidos (EUA) como de la ex-URSS. Los soviéticos eran los mayores interesados en deshacerse de la carga del bloque socialista para salvar lo salvable, la ex Unión Soviética. La prueba de ese derrumbe pactado es que ni uno solo de los 400 mil soldados soviéticos estacionados en la RDA disparó un tiro esa noche, como tampoco se hizo uso de las 677,000 toneladas de municiones y de las 120,000 unidades de equipamiento y armas, incluidos dispositivos atómicos.

Hubo oposición a esa caída del muro que desajustaba el equilibrio militar pactado en 1945 por los aliados luego del derrumbe de Hitler; tanto Margaret Thatcher como François Mitterrand trataron de torpedear el lógico proceso de unificación alemana que siguió a la caída del muro, que resume la frase cínica del mandatario galo, "amo tanto a ese país que prefiero que haya dos Alemanias".

No fue el fin de la historia como alguien lo enunció, sino el desarrollo de EUA como potencia unipolar; el resurgimiento de Rusia; el nacimiento de China como primera potencia económica mundial.

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  • Unión Soviética
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