Lo más visto

Más de Opinión

Calificación de riesgo podría empeorar por déficit fiscal 2021

Actuemos hoy pensando en la próxima generación y no en la próxima elección.

Enlace copiado
Luis Membreño - Economista

Luis Membreño - Economista

Enlace copiado

La política presupuestaria 2021 que ha publicado recientemente el Ministerio de Hacienda ha encendido las alarmas porque contempla que el déficit fiscal del gobierno en 2020 será de $2,795 millones (-11.3 % del PIB) y que para 2021 será de $2,306.7 millones (-8.8 % del PIB). Esto contrasta fuertemente con los estimados que tenían para 2021 el Fondo Monetario Internacional (FMI) de -4.1 % del PIB mientras que la calificadora de riesgo Moody’s lo había estimado en -3.7 % del PIB.

Tanto el FMI como Moody’s estimaron que dado la pandemia era natural que el déficit fiscal subiera este año a -8.7 % del PIB y -9.2 % del PIB respectivamente, por lo que probablemente considerarán que

 -11.3 % del PIB es demasiado alto. Esto ya de por sí va a generar una alerta en esas instituciones y más aún cuando la deuda total del gobierno va a superar el 90 % del PIB a finales de 2020. Pero por si eso fuera poco, lo que sí será más preocupante es que se proyecte para 2021 un déficit fiscal de -8.8 % del PIB, cuando ambas instituciones estimaban que rondaría entre -3.7 % y -4.1 % del PIB. Lo anterior implicaría que la deuda podría llegar a ser de 95 % del PIB en 2021.

Dado que tanto el FMI como Moody’s estimaban que la relación entre deuda total del gobierno a PIB se reduciría a niveles entre 82 % y 83 % en 2021, una cifra de 95 % resultará demasiado alta y eso les hará revisar las perspectivas que tengan sobre las finanzas del gobierno salvadoreño y podría generar un cambio en la calificación de riesgo entre 2021 y 2022. Además que cuando el FMI regrese al país a hacer su análisis anual en mayo de 2021 probablemente emitirá un reporte en el que indique que El Salvador debería tomar una serie de medidas de política a nivel de gastos y de ingresos para reducir fuertemente el déficit fiscal en lo que reste del período de la administración Bukele.
El gobierno del presidente Bukele se comprometió por escrito con el FMI en abril de este año y con los inversionistas internacionales que les compraron $1,000 millones en bonos en julio recién pasado, a firmar un acuerdo stand by con el organismo multilateral para poner en orden sus finanzas y darle sostenibilidad a la deuda a largo plazo. Si las cifras del presupuesto de 2021 se mantienen en el rango antes expresado, esto obligará a los organismos multilaterales, a los inversionistas nacionales e internacionales, a ser más cautos cuando el gobierno solicite más préstamos. También obligará a las calificadoras de riesgo a volver a analizar si la calificación de riesgo actual (B-) de nuestro país es la adecuada y si está acorde al riesgo de impago que pueda tener el gobierno en el futuro si no hace un ajuste grande y con ello reduce su déficit fiscal a niveles de -3 % del PIB, tal y como lo había tenido hasta 2019.

En vista de lo serio de la situación fiscal del gobierno esto nos debería llevar a la reflexión a todos que debemos lograr un acuerdo o pacto fiscal en los próximos meses, de preferencia antes que se apruebe el presupuesto de 2021, con el apoyo técnico de centros de pensamiento, universidades y el acompañamiento de entidades multilaterales como el FMI y el BID. Los gobiernos son transitorios, a esta administración le quedarán dos años y medio después de 2021 y poner en orden las finanzas públicas salvadoreñas llevará al menos diez años. De ahí que es importante que las fuerzas políticas y las fuerzas vivas del país puedan acompañar al gobierno a buscar alternativas de solución a mediano y largo plazo. Esto no se puede postergar porque requiere de una atención inmediata con una visión de largo plazo que involucrará tanto al gobierno actual como a los próximos dos gobiernos (2024-2034).

No esperemos a que nos bajen la calificación de riesgo, no esperemos a que el gobierno se emprobleme financieramente para pensar qué podemos hacer, el momento para buscar las soluciones es ahora que no estamos en crisis, ahora que podemos tomar decisiones sin presiones de los acreedores y eso nos puede evitar llegar a casos como los de Argentina y Ecuador. Actuemos hoy pensando en la próxima generación y no en la próxima elección, el próximo año podría ser muy tarde.

Lee también

Comentarios

Newsletter
X

Suscríbete a nuestros boletines y actualiza tus preferencias

Mensaje de response para boletines