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Calma, calma... ¡que no panda el cúnico!

Estoy seguro de que el Chapulín Colorado ya habría hecho uso de su famoso Chipote Chillón en muchas ocasiones si le hubiese tocado lidiar con los diputados y funcionarios públicos de esta desafortunada generación –con las honrosas excepciones que siempre hay–.
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Calma, calma... ¡que no panda el cúnico!

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El problema es que el Chapulín Colorado no existe, ni Superman, ni Batman... Lástima...

Después de mucha incertidumbre, la Sala de lo Constitucional emitió sentencias sobre el incremento del 13 por ciento en la facturación de la energía eléctrica; del empréstito de los 900 millones –que se lleva de encuentro a los diputados suplentes– y la Ley de Amnistía de 1993. Tal como se esperaba, esto desató el esperado rechazo de los políticos y funcionarios afectados que hacen oídos sordos al amplio apoyo de la ciudadanía. Curiosamente, no hubo consenso entre los dos partidos mayoritarios por el 13 por ciento ni por los 900 millones pero, ni lerdos ni perezosos, todos los partidos reaccionaron al unísono en contra de la derogación de la Ley de Amnistía y en defensa de los diputados suplentes. ¡Vaya! Por fin estuvieron de acuerdo en algo sin haber negociado debajo de la mesa... supongo.

La venganza no redime pero la justicia reconforta. La derogación de la amañada Ley de Amnistía es en sí misma reconfortante, aunque debemos admitir que es casi imposible que todos los hechos aberrantes cometidos por uno y otro bando durante la infame confrontación puedan ser reparados de alguna forma. Sin embargo, también es reconfortante la lección que aprendemos: la ley debe ser respetada por encima de todo, algo que parece inusual en un país cuyos habitantes estamos acostumbrados a los amaños y a las negociaciones oscuras.

Si se pretende hacer que la población pierda el respeto a los “cuatro magníficos”, apelativo acuñado por algunos diputados de la Asamblea en tono peyorativo, creo que no lo van a conseguir; antes bien, creo que en realidad les va a elevar a la categoría de héroes, a falta del Chapulín Colorado. Además considero que les sienta muy bien el apelativo de “magníficos”, que no es sinónimo de “perfectos”.

Ciertamente, debemos tomar las cosas con la sensatez y la madurez que el caso requiere, sin ver trasfondo político partidista donde no lo hay, pero no puede dejar de comentarse la reacción de diputados y del gobierno de izquierda, que ahora sí, en alianza con el principal partido de la oposición se suben a una plataforma común y coinciden ahora en sus posiciones para deslegitimar las sentencias que les afectan. Ambos partidos coinciden en sus apocalípticas predicciones de caos, desestabilización, crisis, confrontación, y hasta de irresponsables amenazas de un “nuevo conflicto”.

No, no, no. No habrá caos ni apocalipsis ni desestabilización (mayor de la que ya tenemos) ni nuevos conflictos ni terremotos. Solamente se trata de un par de sentencias judiciales que afectan a cierto sector político que se aferra a mantener un statu quo inoperante y corrupto, sin dar señales de un posible cambio. Por el contrario, parecen tener la intención de aferrarse al poder y mantener el clima de irrespeto a la ley, corrupción e impunidad.

Los partidos políticos han dejado escapar la valiosa oportunidad de quedarse callados y dejar que la justicia funcione. ¿Acaso no fue esta una de las banderas de la insurrección? ¿Acaso cuando los diputados de izquierda fueron oposición política no clamaron justicia hasta con lágrimas en los ojos y pidiendo, casi implorando, que se derogara la Ley de Amnistía? ¿Qué pasó luego? ¿De qué me perdí que ahora el discurso es diferente? ¿Será que el alzhéimer se ha vuelto epidemia parlamentaria?

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