Cambio cultural contra la corrupción

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Columnista de LA PRENSA GRÁFICALa lucha contra la corrupción va tomando cada vez más fuerza en todo el mundo, y El Salvador no es la excepción. A esto se suma un amplio proyecto de consultas auspiciado por la Agencia Internacional para el Desarrollo, USAID-El Salvador, con el objetivo de presentar las “Bases para la construcción de un Acuerdo de País contra la Corrupción”, bajo la coordinación de las universidades Doctor José Matías Delgado y Francisco Gavidia, a ser concluido en enero de 2019.

El éxito de estas consultas no está en el documento a producir, sino en lograr el compromiso de toda la sociedad, para cambiar la cultura de aceptación de actos corruptos como si fuera algo “normal”. Por eso, me llamó profundamente la atención el comentario de Omar Arnulfo Serrano, vicerrector de Proyección Social de la UCA: “Muchas cosas se ponen de moda, pero como sociedad debemos poner de moda el compromiso de luchar contra la corrupción, de ejercer contraloría social”.

Tradicionalmente se asocia la corrupción con el gobierno y los políticos. Es cierto, mucha de ella está allí, pero también mucha proviene de privados que ofrecen mordidas y tratan de sacar ventajas corruptamente.

Tuve acceso a un interesante video del Diario de Confianza, que comienza diciendo: “¿Qué va a pasar el día que por fin tengamos un presidente como el que soñamos, honesto, congruente, tolerante, austero, preparado, justo, carismático y capaz?”

Luego, repregunta, si se llegara a tener un presidente “modelo”, “¿ese día los ciudadanos vamos a dejar de ser intolerantes, corruptos, violentos?; ¿ese día vamos a dejar de comprar celulares robados... dejar de violentar a las mujeres... dejar de estacionarnos en lugares para personas con discapacidad?”

Y se responde: “No”. Obviamente difícilmente sucederá esto, porque como sociedad no tenemos un compromiso de cambiar esa cultura de actos corruptos, porque “nos negamos sistemáticamente a asumir gran parte de la responsabilidad” que tenemos cada uno de nosotros. “Que lo haga otro, para eso lo elegimos, pero ni siquiera el día que les toca salen a votar”, dice el video.

Así es, señalamos la corrupción de otros, acusamos, escarbamos en el pasado, pero no nos damos cuenta de que también caemos en actos corruptos con frecuencia. Sacar una fotocopia para uno mismo o llevarse un lápiz de la oficina, estar esperando 15 minutos antes de la hora de salida frente al reloj para marcar la tarjeta, dar una “mordida para evitar el alcoholímetro o las multas”, “comprar robado o piratería”, copiar para un examen u obtener fraudulentamente las preguntas, creerse “el más vivo” y adelantarse con el carro haciendo una segunda y tercera fila, para “ganar tiempo”, mentir para tener una incapacidad, todos son actos corruptos. Por tanto, si queremos cambiar la cultura de la corrupción, “todos”, sin excepción, debemos comprometernos para “poner de moda” la lucha contra la corrupción y ejercer contraloría social, no es tarea solo de un presidente o de los políticos.

Sin querer, incluso en muchas familias se han perdido valores y es difícil tener arbolitos derechos si los adultos no damos el ejemplo. Por esto, la escuela debe ser un bastión para cambiar la cultura, enseñando responsabilidades y deberes, lo malo de la corrupción, y así veremos que los niños/as llevarán el mensaje a sus hogares, iniciando el cambio cultural.

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