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Cambio de RE

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Nathalie Schwartz / Economista

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La oferta electoral de diputados por parte de los partidos políticos del próximo marzo de 2018 no es muy alentadora. Es una oferta mayormente REciclada que desilusiona y sigue siendo no muy representativa de los anhelos de los salvadoreños. Se asemeja a una rueda de lotería donde se juegan los mismos números una y otra vez, y con los mismos resultados: muy pocos ganan, dejando fuera una multitud REsignada.

Las candidaturas independientes, que espero puedan presentarse a pesar del proceso extremadamente engorroso para la recolección de firmas impuesto por el TSE (e indirectamente por los partidos políticos), pueden representar una luz de esperanza para los que estamos hartos de la partidocracia y vislumbramos un verdadero cambio para el país. Son candidatos que (hasta prueba de lo contrario) dicen no estar atados a ningún partido político y a intereses privados/oscuros. La elección de los mismos puede incidir en la tan anhelada REnovación por parte de los partidos políticos tradicionales y el surgimiento de nuevos partidos más representativos de la mayoría.

En esta campaña electoral, regresa a colación la teoría del REbalse económico que hasta ahora ha demostrado solo rebalsar a una minoría. Se sigue esperando la varita mágica con sus respectivos encantos y un crecimiento económico que nunca ha tenido El Salvador en los últimos 20 años. ¿Será porque el modelo implementado por ARENA y también por el FMLN no ha funcionado? El “libre”, desregulado y por veces abusivo mercado no ha mejorado las condiciones de vida de los más vulnerables del país. El modelo tampoco ha logrado brindar a la mayoría un ambiente seguro, saludable y oportunidades educativas/laborales/de vivienda decentes.

REctifiquemos el rumbo. Promovamos una amplia alianza con los empresarios y las organizaciones empresariales del país, el GOES, los 14 departamentos del país y fundaciones/asociaciones de la sociedad civil para lograr un desarrollo más inclusivo y equitativo. Elaboremos con cada departamento del país un proyecto para elegir qué sectores desarrollar, incentivando la inversión en actividades industriales y agroindustriales. Mejoremos la calidad educativa y la infraestructura de las escuelas. Organicemos capacitaciones para darles oportunidades de trabajo a los jóvenes en riesgo. Mejoremos a plazo las viviendas, rescatemos los espacios públicos, limpiemos e iluminemos las calles para recuperar poco a poco los territorios desatendidos del país. Promovamos una alianza que permita vislumbrar a futuro un camino lleno de luz y esperanza y nos permita salir del callejón sombrío y desalentado.

REformemos lo que tenemos que reformar pero que no nos atrevemos a reformar y otorguémosle al Presupuesto General de la Nación su función redistributiva. Contribuyamos todos y descartemos el engaño, el statu quo, la política de los “parches” que no resuelven estructuralmente nada, los intereses particulares/partidistas que van en detrimento del interés general, los chantajes, los escenarios apocalípticos difíciles de creer.

Cambiemos los RE. Dejemos de lado el REciclaje, el REbalse, la REsignación y entendamos que necesitamos emprender un nuevo camino. El camino de la REnovación, de la REctificación y el de las REformas.

De no hacerlo, perderemos todos... en un momento dado.

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