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Cambio generacional

En el artículo anterior hablábamos de la necesidad imperiosa de la renovación de actores en el entarimado de la política. Y es que el mundo entero está experimentando una metamorfosis acelerada y el fenómeno de la globalización se asemeja a una vitrina de grandes dimensiones, en la cual se aprecian productos que solo debiesen ser adquiridos por quienes los fabrican, que son los países que han utilizado históricamente alta tecnología en sus procesos productivos y poseen mano de obra altamente calificada, y que no por casualidad son los países reconocidos como desarrollados y por ende con una alta capacidad adquisitiva.
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Pero debido a la globalización, países en desarrollo y crónicamente subdesarrollados experimentan un fenómeno, consumen efectivamente más de lo que potencialmente debiesen. Y es que el efecto demostración o imitación, como un factor subjetivo de la demanda, impulsa a las personas que habitan en países cuya inmensa mayoría es pobre a tratar de consumir lo que no está a su alcance de acuerdo con su poder adquisitivo. El objetivo de los países desarrollados y efectivamente productores eso era: ampliar su mercado.

El mundo entero tiende a convertirse en una gran vitrina, donde se exhiben productos que muchos potenciales clientes solo debiesen verlos. Pero el marketing es tremendo, desde paredes en vías públicas, hasta las camisetas de los jugadores de los deportes favoritos a nivel mundial sirven como si fuesen carteles, vallas publicitarias, rótulos luminosos, banderolas, etcétera, con la ventaja que son móviles. “Las mercancías en oferta invaden y privatizan los espacios públicos”.

En esa globalización ampliada, los países subdesarrollados y atrasados productivamente hablando se convierten en compradores netos de por vida. Con un poder adquisitivo raquítico, relativamente hablando, menguado: por su endeudamiento acumulado, su exigua capacidad productiva y por esa enfermedad contagiosa de la corrupción.

Pareciera, con solo lo expuesto, que estos países consumistas solo son viables con una renacer o renovación país. Todo lo demás son paliativos, que de una u otra manera ya han sido expuestos en este apartado. Propuestas de orden económico, político, social, institucional y cultural. Una nueva generación tendrá la oportunidad de capitalizar un ciclo de recuperación económica-política de los países otrora de importancia en los ciclos de prosperidad mundial y que por rebalse, como ha sucedido en otras ocasiones en la historia mundial, nos vuelva a beneficiar.

El país necesita de una oleada recurrente de expansión a nivel mundial de los países desarrollados en vista de su extrema dependencia. En efecto pareciera que más que recuperación o una reactivación, lo que se requiere es un auge, como momento más elevado de un ciclo económico, para que el efecto sea de una magnitud capaz de afectar positivamente la economía salvadoreña, ya que el país “tiene 10 años de experimentar un continuo deterioro en los principales indicadores o ranking internacionales, que miden su progreso económico”.

A nivel nacional un país para experimentar una mejora integral desde lo económico hasta lo cultural tiene que pasar por un cambio generacional que permita cambios radicales en todas sus estructuras y que permitan, esos cambios generacionales, el surgimiento de auténticos líderes que puedan implantar medidas enérgicas que impulsen un pacto o acuerdo nacional. Por voluntad política de los políticos de siempre, este país no saldrá nunca de su subdesarrollo secular. La nueva generación, que está naciendo hoy, tendrá que tener una sólida educación, cultura y visión de avanzada si quiere sobrevivir dignamente. Ejemplos existen de países que superaron la pobreza con la disciplina de una generación que así lo decidió.

Líderes auténticos son absolutamente necesarios.
 

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