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Canonización de monseñor Romero: una invitación a construir un mejor país

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William Pleites - Economista

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Santo es un intercesor que está en favor de las personas ante Dios; un modelo a seguir por sus excelsas virtudes; y también, alguien que da ánimo, fuerza y esperanza en un mundo de malas realidades. La canonización de monseñor Romero, por tanto, deberíamos verla como una invitación para construir un mejor país en temas diversos abordados proféticamente en sus homilías.

Pobreza. "Cuando la Iglesia se llama la Iglesia de los pobres, no es porque esté consintiendo esa pobreza pecadora. La Iglesia se acerca al pecador pobre para decirle: Conviértete, promuévete, no te adormezcas. Y esta misión de promoción... estorba" (11/09/1977). "Cuando hablamos de Iglesia de los pobres simplemente estamos diciendo a los ricos también: vuelvan sus ojos a esta Iglesia y preocúpense de los pobres como de un asunto propio (4/03/1979).

Violencia. "Existen dos violencias. La que está oprimiendo de arriba, políticamente, económicamente, y la que reacciona contra esa violencia... Evidentemente, hay injusticia en la primera violencia..., pero también... en la segunda". Nunca voy a defender yo, ni nadie católico puede defender, la injusta violencia, aunque proceda del más oprimido (13/11/1977). "Este es el pensamiento fundamental de mi predicación: nada me importa tanto como la vida humana" (13/03/1980).

Injusticia. "No es voluntad de Dios que unos tengan todo y otros no tengan nada" (10/09/1978). "Es triste tener que dejar la patria porque en la patria no hay un orden justo donde puedan encontrar trabajo (3/09/1978).

Construcción de una sociedad de mayor bienestar. "Yo quisiera que la economía del país permita que todos los salvadoreños puedan sostener, con el fruto de su trabajo, dignamente a sus propias familias. Este es el ideal que debemos buscar entre todos" (10/09/1978). "El criterio de justicia que ha de prevalecer... es... velar porque las riquezas de la sociedad... cumplan su función social; que... permitan satisfacer las necesidades fundamentales de todos los salvadoreños" (9/12/1979).

De su magisterio, sin embargo, lo más contundente son las palabras pronunciadas antes de su muerte: "Que este Cuerpo inmolado y esta Sangre sacrificada por los hombres nos alimenten también para dar nuestro cuerpo y nuestra sangre al sufrimiento y al dolor, como Cristo, no para sí, sino para dar conceptos de justicia y de paz a nuestro pueblo..." (24/03/1980). Por tanto, no basta con denunciar realidades injustas y con hacer recomendaciones para transformarlas; adicionalmente, hay que sacrificarse para lograrlo. Monseñor Romero lo hizo y con su canonización ahora nos pide que hagamos vida su pensamiento y nos convirtamos en esos agentes de denuncia, cambio, reconciliación, paz y esperanza que tanto necesita El Salvador.

Cuando nos sintamos agobiados, recordémosle diciéndonos: "Amad a vuestra patria, estudiad vuestra historia, conoced vuestra idiosincrasia, sed salvadoreños profundamente. La vemos a veces tan fea, nos sentimos tan desubicados en nuestra propia patria, que muchos prefieren mejor irse a otros lados. No sienten el hogar, no sienten la tradición, no sienten la alegría de la propia sangre, de sus paisajes, de la propia belleza de su tierra, ¡y es tan bonito El Salvador! (1/01/1978).

Tags:

  • canonización de monseñor Romero
  • pobreza
  • violencia
  • denuncia

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