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Capacidad, simpatía o intereses políticos para elección a cargos públicos

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Óscar Rubén Zelaya L. Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA

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La reciente elección del presidente de la Asamblea Legislativa es muestra de motivaciones que inspiran a quienes seleccionan a candidatos para el desempeño de cargos públicos, los variados argumentos para reclamar tan importante posición por parte de los partidos políticos, lo que menos exponen es acerca de la capacidad de líder, administrador, emprendedor, espíritu de servicio cívico, experiencia en las funciones gubernamentales y leyes afines, honradez y otras más que deberían incorporarse como requisitos en el reglamento interno de dicho Órgano del Estado, indudablemente sería ideal que el seleccionado goce además de simpatía y que su carácter le permita ser accesible a escuchar opiniones y buenas relaciones interpersonales y diplomáticas, por sus actividades con dignatarios y altos funcionarios internos y del exterior.

Por regla general, cuando por uno u otro motivo el presidente de la República se ve obligado a separar de su cargo a un funcionario, por ser de su partido político, conservarle su fuero y no dejarlo en el aire, lo asigna embajador, cónsul u otra posición, sin conocimientos de reglas diplomáticas, pese a que se ha creado un Instituto Especializado de Educación Superior para la Formación Diplomática, que se gestó desde 1928 en la administración del Dr. Pío Romero Bosque y su ministro Dr. José Gustavo Guerrero, no lo continuaron después de su período, se reabrió un par de veces más como escuela y academia, pero en 2009 el exembajador ante Uruguay Lic. Carlos Abarca Gómez, bajo la inquietud del canciller Ing. Hugo Martínez Bonilla, reestructuró este centro elevándolo a nivel de instituto, con todas las de ley del Ministerio de Educación, pudiendo extender títulos y grados desde certificados, diplomados hasta licenciaturas en materia del sistema diplomático, manejo de la política interna y externa.

La formación del Consejo de Ministros es creado supuestamente por decisión del señor presidente, en realidad es resultado de propuestas por miembros del partido en el gobierno, donde participan afiliados, amigos, compadres y parientes, según su grado de afinidad, menos por la capacidad específica de su cargo, un profesional de una disciplina (ingeniería), dirigiendo una dependencia de áreas que menos conoce (salud), por eso estamos como estamos: a) si bien todos saben que para mejorar el desarrollo se requiere elevar el nivel de empleo, pero se ignora cómo hacerlo adecuadamente; b) se habla de atraer inversiones y no se ofrece lo importante, cual es el rendimiento esperado, que solo puede estimarse por estudios de factibilidad técnico-financiero, que no se hacen; c) que reducirán la delincuencia “marera”, sin buscar la causa u origen del mismo, educación moral; d) que se reducirá la deserción escolar, no solo regalando uniformes y alimentos, muchos los venden y no reciben clases, no se toman medidas para obligarlos, etcétera.

La ponderación de los candidatos en las campañas electorales debe relacionarse con la realidad, la capacidad, planteamientos de los problemas de país, proyectos para resolverlos, más que a ofertas de obras físicas que no se efectúan. Se habla de esfuerzos para motivar a inversionistas de grandes plantas industriales que produzcan artículos de alto valor en mercados sofisticados, no se piensa en la explotación de cientos de recursos naturales que se queman, pudren o se botan, pero que poseen cantidades de nutrientes, alimentos, vitaminas y medicamentosas, cuyos costos de materias primas son bajísimas y su potencial exportable es alto, entre ellos el mango, marañón, coco, sábila, juanilama, el pito, perejil, manzanilla, salvia, semilla de la sandía, orégano y un sinfín que aún no se han investigado.

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