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Carrera de obstáculos

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Colaborador de LA PRENSA GRÁFICAEntre las funciones de los partidos políticos están: (1) contribuir a la vigencia del sistema democrático y la cultura de paz, (2) promover el análisis de la realidad nacional y (3) formular propuestas para el desarrollo del país. Por ello, al privilegiar la polarización y retórica ideológica, los dirigentes partidarios se distancian de su razón de ser. Tan es así que un número creciente de gobernados desaprueba la lucha partidaria por el control del aparato estatal.

La campaña electoral de 2018 y de 2019 están en marcha. La fórmula 30-40-30 expresa el perfil electoral salvadoreño: 30 % es el “voto duro” de los partidos políticos; 40 % son los ciudadanos que no pertenecen ni confían en los partidos políticos; y 30 % son los compatriotas que viven en el exterior y no votan. Es decir, el destino del país está en manos de un tercio de la población y de un pequeño grupo de burócratas que ostentan el poder público.

Si a la fórmula 30-40-30 se le añade el hecho que las finanzas públicas están en aprietos, se visualiza un panorama dominado por la confrontación partidaria y la incertidumbre. En este sentido, a continuación se describen los principales obstáculos que impiden que los salvadoreños logren sus metas.

Obstáculo 1. El modelo centralista concentra el poder público en pocas manos y en la ciudad capital. Prueba de ello es que los candidatos presidenciales en las últimas décadas han prometido la descentralización y el desarrollo local, pero al llegar al poder todos han abrazado el centralismo.

Obstáculo 2. Las fuerzas políticas mayoritarias promueven la polarización. Esa estratagema ha sido efectiva en alejar a los ciudadanos de las urnas y definir las elecciones con base en el “voto duro”. De esta forma, los gobernantes afianzan el poder político y evitan construir un plan de país.

Obstáculo 3. El AMSS concentra la cartera de créditos, la actividad comercial y el poder público. Los actores públicos y privados del interior del país están excluidos de la toma de decisiones y la falta de oportunidades laborales a nivel local estimula la migración hacia el AMSS y los EUA.

Obstáculo 4. Los líderes político-empresariales siguen sin colocar el tema social en la agenda nacional. Existe el riesgo de que se vuelva a sobreponer el clima de inversiones a la cohesión social (priorizando la empresa sobre la familia y los negocios sobre las escuelas).

Obstáculo 5. Varios funcionarios públicos dan a entender que el ajuste fiscal servirá para que el aparato estatal siga funcionando. Es decir, aumentará el presupuesto general y no mejorará la justicia, educación, salud y seguridad pública. De ser así, los contribuyentes se sentirán defraudados.

Conclusión: los gobernantes siguen dándole la espalda a la realidad nacional y enfocándose en ganar las próximas elecciones. Esto es factible porque el 30 % de los electores (voto duro) es suficiente para que un grupo de burócratas acapare el poder público. Sin embargo, la elevada deuda pública (arriba del 62 % del PIB) limitará la capacidad financiera de los próximos gobernantes. Por ello y dadas las medidas antinmigrantes estadounidenses, la prioridad debería ser la superación de los principales obstáculos para vivir en paz y progresar en El Salvador.

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