Cartas de la abuela

Se dice que este es el Mes del Amor, pero me pregunto: ¿qué pasará después de que termine? Pareciera que la ocasión tiene que ver solo en demostrar un afecto a alguien por medio de un arreglo floral, una comida o un regalo.
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Aunque esto es recibido con emoción y gratitud, lejos está de ser una verdadera manifestación de amor, ya que nuestro Señor Jesucristo, la esencia del amor, dijo: “Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen... porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis?... y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más?” Mateo 5:44-48. Qué precioso sería practicar este amor no solamente en febrero, sino todos los días de nuestra vida, porque el verdadero amor dice el texto sagrado “es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece, no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor, no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”, 1ª Corintios 13:4-7; por supuesto que aunque haya buena voluntad de nuestra parte en amar de esta manera, en nuestras propias fuerzas esto es imposible. Solamente permitamos que una obra milagrosa de nuestro gran Dios opere dentro de nosotros para que podamos disfrutar y saborear una y otra vez las maravillosas manifestaciones del verdadero amor.

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  • manifestacion
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