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Casandra, el Caballo de Troya y El Salvador

Casi todo el mundo conoce el mito descrito en la Odisea, sobre el caballo de Troya y cómo este fue introducido en la ciudad con varios griegos dentro, para derrotar la impenetrable muralla. Menos conocen el mito de Casandra, la hija del rey Príamo, quien predijo que eso ocurriría, sin que nadie la escuchara. De esto y de nuestra patria es que hablaremos hoy.

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Casandra, el Caballo de Troya y El Salvador

Casandra, el Caballo de Troya y El Salvador

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Casandra era sacerdotisa de Apolo y recibió de este el don de la profecía: todo podría verlo y vaticinar lo que pasaría; pero cuando el dios quiso cobrarse el favor, ella lo rechazó y entonces la maldijo: seguiría viendo el futuro, pero nadie le creería. Solo ella y el sacerdote Laocoonte predijeron cómo los enemigos entrarían en la ciudad y la destruirían, pero a una la tomaron por loca y al otro lo mataron las serpientes marinas junto a sus hijos, para impedir que hablara; y así los griegos, enemigos de Troya, hicieron que estos mismos introdujeran la estructura de madera creyendo que se trataba de algo bueno, porque la habían desechado sus adversarios y la llevaron a la plaza y festejaron, hasta que por la noche cuando todos dormían convencidos de su victoria, salieron de su interior los mismos a los que creían derrotados y los mataron, abriendo la puerta al grueso del ejército rival.

A simple vista pareciera que el relato mitológico no tiene que ver con nosotros, pero algunos ya habrán notado las semejanzas: Troya somos todos los que creemos en la libertad; el FMLN y sus secuaces, son representados por los griegos; y el caballo de madera que nosotros mismos estamos introduciendo alegremente, retomando cualquier tontería que nos mande o replicando “memes” o “videoclips”, en donde compara a los dos partidos mayoritarios como si fueran iguales y presentándose a sí mismo como el nuevo mesías; ese caballo de Troya, en El Salvador está pintado de celeste y tiene en el costado una inmensa “N” que pretende ser la “novedad” en la forma de hacer política, aunque realmente se trate de la “N” del narcisismo y la misma sucia manera de atacar a los demás, tirando la piedra y escondiendo la mano, a través de verdaderos ejércitos de troles, comandados por siniestros actores; verdaderos mercenarios de la política, que un día militan en la derecha y otro, sin ningún problema, son socialistas, nihilistas o populistas, según sea su dueño del momento.

Pero si hay grandes similitudes, también hay grandes diferencias, que podrían evitar el fin que en la mitología tuvo Troya. Aquí no hay una Casandra o un Laocoonte, sino una fuerte cantidad de intelectuales liberales, en el sentido clásico, que ya han notado la intentona de introducir al nuevo caballo celeste, pero que tiene detrás una estructura que inclusive pueda estar sustentada por otros personajes aún peores, como algún comandante comunista, que pocas veces da la cara, pero que con los Albadólares, se ha convertido en verdadero potentado de la nueva oligarquía roja.

Es tiempo de despertar. Los malvados podrán comprar millones de “likes” y “vistas” en la red, pero nunca comprarán la libertad, si los patriotas se mantienen vigilantes y dispuestos a luchar.

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