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¿Centralizar o descentralizar?

Somos pequeños, pero estamos bien ubicados. Tenemos un espacio territorial fragmentado en administraciones municipales que coexisten con representaciones departamentales del Órgano Ejecutivo, las gobernaciones. El territorio está fragmentado como resultado de disputas y negociaciones políticas más que por racionalidad ambiental y administrativa. Así, convivimos en 14 departamentos y 262 municipios administrados por igual número de concejos municipales.

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Sandra de Barraza

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El municipio es la unidad política-administrativa primaria dentro de la organización estatal, le corresponde un territorio determinado y está organizado bajo un ordenamiento jurídico que garantiza la participación popular en la formación y conducción de la sociedad. Es base de la democracia del Estado. Por esto adoptamos la descentralización hace décadas.

En 1986 se decretó el Código Municipal que refleja esas aspiraciones administrativas; se creó a nivel central una institución con la atribución de fomentar el desarrollo municipal (ISDEM-1987); se aprobó el Fondo de Desarrollo Económico y Social (FODES-1988); y hay una Corporación de Municipalidades (COMURES) con estructuras departamentales. Hay institucionalidad. Hay discurso.

Pero... ¿hay descentralización? Las alcaldías municipales tienen 30 competencias fundamentales para el desarrollo. Los concejos municipales reciben el 8 % de los ingresos corrientes del Estado contemplados en la ley del presupuesto, que este año asciende a un poco más de $373 millones. Con esto deben asumir las 30 competencias. Así dice la ley.

A pesar de este anhelo descentralizador, el financiamiento está centralizado en la administración del Ejecutivo que "podrá ejecutar obras o prestar servicios de carácter legal o mejorarlos, cuando al municipio que le competen, no las construya, no los preste o los haga deficientemente". Y es más, la ley establece que "el Estado deberá actuar con el consentimiento de las autoridades municipales o en concordancia y coordinación con sus planes y programas". Y lo mismo manda la ley para la cooperación internacional y nacional. Es decir, al municipio no se puede llegar a hacer lo que se quiera, en donde se quiera.

A pesar del discurso de democracia y descentralización hay duplicidad en las leyes que favorece la centralización. Por ejemplo, al municipio según el Código Municipal, le compete "promover el desarrollo industrial, el comercial, el agropecuario, el artesanal, los servicios y además, impulsar el turismo". Hay esfuerzos de concejos municipales para lograrlo. Sin embargo, al Ministerio de Economía le compete "promover la industrialización en función del crecimiento de la producción, la eficiencia del proceso productivo y la descentralización y diversificación industrial".

Sin embargo, al Ministerio de Agricultura y Ganadería le corresponde "investigar, desarrollar y divulgar tecnologías aplicables a las condiciones ambientales y socioeconómicas del país, que conduzcan al incremento de la producción y la productividad agropecuaria". Sin embargo, al Ministerio de Turismo le compete "fomentar las industrias del turismo y el turismo interno en el país".

Al concejo municipal le compete "regular el uso y explotación turística de lagos, ríos, islas, bahías, playas, volcanes, montañas y demás sitios propios del municipio". Sin embargo, al Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) le compete "proponer la legislación sobre conservación y uso racional de los recursos naturales para el desarrollo sostenido" y además "ejercer la dirección, control, fiscalización, promoción y desarrollo en materia de medio ambiente y recursos naturales".

Y así se puede continuar con los ejemplos de atribuciones en dos niveles de gobierno que obligan a preguntarse ¿quién debe hacer qué? ¿Quién puede hacerlo mejor? Preguntas sobre la efectividad del Estado en la asunción de sus atribuciones tienen respuestas muchas veces poco satisfactorias. Por esto y más, es oportuno el diálogo que la Universidad José Simeón Cañas (UCA) y la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES) han abierto sobre el tema de descentralización del Estado.

¿Qué es la descentralización? ¿Qué no es la descentralización? ¿Cómo se diferencia de la desconcentración? ¿Cuáles son las diferencias con la privatización? Hay preguntas que deben motivar reflexión y decisión conjunta porque hay temas que deben resolverse en el territorio. Esperar que lo haga el nivel central es quedarse sentado. Ejemplos abundan: servicios sanitarios y techos de escuelas, unidades de salud y otras. Para bien de todos, ojalá que el diálogo prospere.

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