Lo más visto

Más de Opinión

Certidumbre e institucionalidad

¿Qué quedó para la historia de las elecciones de 2015? Que fueron caóticas. Que pasamos más de un mes sin saber el resultado de alcaldes y diputados y que todo fue porque los organizadores, el Tribunal Supremo Electoral (TSE), hicieron un Frankenstein de una miríada de pequeñas empresas.

Enlace copiado
Luis Laínez / Subjefe de Información de LA PRENSA GRÁFICA

Luis Laínez / Subjefe de Información de LA PRENSA GRÁFICA

Enlace copiado

Para 2018 se buscaba, a toda cosa, repetir la experiencia. Pero nunca vimos una verdadera intención de parte del aparato de Estado. Primero, que el presupuesto estaba muy inflado. Segundo, que la licitación se postergó una y otra vez. Luego, cuando se aprueba, que no iba a incluir todo lo que originalmente iba a llevar y, nuevamente, que no había fondos suficientes. Además de eso está la sombra de un “sistema paralelo”, el de los coreanos. Que nunca antes había sido puesto en marcha. Que hizo pruebas sobre la marcha en las elecciones salvadoreñas.

Luego, con Smartmatic, ¿qué recordamos? No que los datos fueron, de modo general, apegados con los que va perfilando el escrutinio final (números gruesos de cuántos diputados por partido político –excepto el caso dramático de la pelea por San Vicente– y alcaldías importantes, como San Salvador –que permitió a Ernesto Muyshondt proclamarse ganador la noche misma de los comicios–, aunque tampoco podía adivinar la reñida situación de Zacatecoluca), sino que hubo un “error en el script” y que si bien ARENA tenía 12 diputados en San Salvador, los tiró en un orden errado… Si ponemos una marca a favor de Smartmatic, al final fue gracias a la transparencia en la transmisión de resultados que los candidatos afectados empezaron a reclamar precisamente por el orden de elección de los diputados. Que si eso hubiera pasado en 2015… realmente no habrían tomado posesión los diputados durante un par de meses.

No obstante, ya escuchamos al TSE que no volverá a contratar a Smartmatic. Pero sí piensa confiar en el “sistema de los coreanos”. Hasta ahora solo sabemos que se trata de la representación de una asociación internacional de órganos electorales (A-WEB, por sus siglas en inglés), pero no realmente de cuál empresa estamos hablando, ni su experiencia o confiabilidad. Solo que probaron su software durante los comicios salvadoreños. Eso no me da ninguna certeza.

La certidumbre es un elemento primordial en cualquier democracia. No solo en el sistema de votaciones, sino también en la forma de operar cuando se detectan errores en el sistema. También forma parte del pacto social. Así, si tenemos el cobro de una empresa por la distribución de agua, lo menos que esperamos es que el servicio se preste de la mejor manera posible. Que si hay accidentes o eventualidades fortuitas tenga la suficiente preparación y contingencia para enfrentarlo y minimizar su impacto entre los ciudadanos. Pero ya el caos que vivió buena parte de la población de la zona metropolitana durante las vacaciones nos demuestra que los titulares de la institución encargada no estuvieron a la altura del reto. Talvez se le pueda achacar a la transición en la dirigencia, a su inexperiencia (como mandar a repartir agua en camiones cisternas utilizados en la construcción, sabiendo que como se dedican a rociar tierra suelta para evitar polvaredas, no se preocupan por cumplir con los requisitos que demanda transportar agua potable para consumo y uso humano) e incluso al feriado de Semana Santa.

Pero solo será la certidumbre la que nos permita avanzar. Porque eso implica que no debemos preocuparnos por cosas que deberíamos dar por sentadas. Solo así fortaleceremos instituciones y nuestra sociedad habrá dado un paso hacia adelante.

Lee también

Comentarios