Chávez: cuando Dios manda

...La ostentación del poder terrenal llegó a su máxima expresión cuando desafió la palabra de Dios, al decir: “El reino de Cristo no, mentira...”. Y vino la enfermedad que acabó con la arrogancia, vino el temor a la muerte y volvió a creer en Cristo...
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Hugo Chávez debe sentirse satisfecho porque su Gobierno, guste o no, ha maniobrado para guardarle su puesto presidencial para después del 10 de enero, fecha cuando, según la Constitución de Venezuela, debía tomar posesión. No lo hizo y qué. Para eso están los políticos y los abogados, para hacer ver buena y legítima toda decisión que tome un Gobierno.

En el homenaje montado para Chávez, solo acudieron los presidentes José Mujica, de Uruguay; Evo Morales, de Bolivia; y Daniel Ortega, de Nicaragua; mientras la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, diplomáticamente obvió la ceremonia y realizó solo un alto en La Habana, camino a su gira por Asia.

En vez de toma de posesión hubo grandes manifestaciones populares en su apoyo, las cuales no estuvieron exentas de duros ataques a la oposición y alabanzas para Chávez. Este tipo de situación es fácil de comprender, porque cuando está de por medio un líder carismático, se tiene que una mitad de la gente lo adora y la otra mitad lo odia. Así ha pasado con Perón, Castro y Pinochet, en Latinoamérica, y con Duarte, D’Aubuisson y Hándal en El Salvador. En estos difíciles momentos para el comandante Chávez, es propicio recordar cuando en pleno goce del poder, cuando se sentía por encima del bien y del mal, cuando expropiaba de acuerdo con su sola voluntad, tan solo con decir “exprópiese”, en esos momentos se enfrentó a la Iglesia y mandó al “infierno” a un grupo evangélico, por haber hecho una propuesta de reforma constitucional. No titubeó en llamar “farsante” y “supuesto líder cristiano” al representante del Foro Evangélico de Venezuela. De igual manera atacó al Vaticano, y dijo que el papa no era “ningún embajador (representante) de Cristo en la tierra”.

También el 2 de junio de 2010 dijo: “Aprovecho para condenar de nuevo, desde el fondo de mi alma y de mis vísceras, al Estado de Israel. Maldito sea el Estado de Israel”. Lamentablemente en ese momento olvidó lo que dice el libro de Génesis (12:3): “Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré a los que te maldigan; ¡por medio de ti serán bendecidas todas las familias de la tierra!”

Pero su ostentación del poder terrenal llegó a su máxima expresión cuando desafió la palabra de Dios, al decir: “El reino de Cristo no, mentira. No hay otro mundo más allá, es aquí, el más acá”. Y vino la enfermedad que acabó con la arrogancia, vino el temor a la muerte y volvió a creer en Cristo, a quien se ha aferrado para permanecer en la tierra, “en el más acá”, tal como lo hacemos todos los que creemos en Él.

Cómo ha cambiado el mundo en tan poco tiempo. Chávez está ausente desde el 10 de diciembre, con un cáncer que lo golpea “desde sus vísceras”, mientras solo un puñado muy cercano de colaboradores conoce su verdadero y completo cuadro clínico. Así llegó el día de la toma de posesión y no lo pudo hacer.

Y viene la lucha humana por quién quedará al mando en Venezuela, donde hay tres contendores: el vicepresidente Nicolás Maduro; el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello; y un tercer jugador, muy poderoso, aunque silencioso, Rafael Ramírez, ministro de Energía, quien maneja el dinero proveniente del petróleo y lo reparte entre las distintas “misiones” encargadas de la política social del país y entre los aliados de ALBA.

Aunque Chávez vuelva en marzo, como manifiestan sus seguidores, difícilmente tendrá las fuerzas físicas para liderar el Gobierno, como lo hiciera hasta hace poco. Además, le esperan grandes problemas económicos, caracterizados por alta inflación y desabastecimiento de productos, como pollo y harina, que el Gobierno trata de justificar argumentando que se debe a situaciones propias de la temporada de Navidad. También está pendiente la necesidad de devaluar la moneda, tal como lo ha pedido el Banco Central, desde hace más de un año y postergada por razones electorales.

Y vienen los comicios municipales de mayo, lo que demandará la formulación de las listas electorales, que no es más que un ejercicio de reparto de poder para las elecciones locales.

Al final de todo, la gran lección es que nadie está sobre Dios. Que la arrogancia que nace del poder terrenal, es pasajera, y que cuando nos dice “hasta aquí llegaste” nadie lo puede desafiar, porque nadie ni nada es eterno, solo Él.

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