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Ciudad Universitaria “Dr. Fabio Castillo Figueroa”

La figura del Dr. Castillo (1921-2012) reúne los arquetipos del prohombre salvadoreño dedicado a la ciencia, la cultura, la política y el compromiso social. Una figura cargada de historia, que hizo historia, y cuya memoria queda hoy patente en esta nominación.

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David Hernández / Escritor

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La Universidad de El Salvador, que próximamente conmemorará sus 177 años, ha sido nominada “Dr. Fabio Castillo Figueroa” en votación unánime del Honorable Consejo Superior Universitario el pasado 20 de octubre mediante Acuerdo n.º 018-2015-2017-E (III). Y ello, a propuesta del representante docente, maestro Carlos Villalta, y del decano de la Facultad Multidisciplinaria de Occidente, Dr. Raúl Azcúnaga.Formado en París durante su infancia, donde se trasladó debido a los problemas de salud de su hermana, guardo personalmente recuerdos preciados de las tardes parisinas del siglo pasado cuando el poeta Roberto Armijo, en París, me enseñaba el edificio donde había vivido de niño el Dr. Castillo. Quizás por ello, al igual que Alejo Carpentier, que dominaban el idioma francés como lengua materna, siempre acusó en su hablado la persistencia de las “erres”, lo cual cariñosamente le valió entre los miembros de la comunidad universitaria, durante la época de su primer rectorado, el mote del “tartamudo”. Fue miembro de la Junta de Gobierno Cívico-Militar del 26 de octubre de 1960 al 25 de enero de 1961.

Dos veces rector (1963-67; 1991-95), sus grandes aportes académicos fueron, entre otros, tanto la Reforma Universitaria de los años setenta, así como la fundación de la Facultad de Ciencias Naturales y Matemáticas. Otras significativas contribuciones del Dr. Fabio Castillo fueron la creación del sistema de becas universitarias a estudiantes de escasos recursos, sistema del cual quien esto suscribe fue beneficiado antes de su partida por treintidós años a Europa; y, en el plano político, su participación como candidato presidencial por el Partido de Acción Renovadora (PAR) en 1967, cuando por primera vez se habló en El Salvador de la necesidad de una reforma agraria o la fundación de importantes institutos políticos como el Partido Revolucionario de los Trabajadores Centroamericanos, en 1975, o del actual Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, después de los Acuerdos de Paz.

Era nieto del general Fernando Figueroa, quien fungió como presidente de El Salvador, entre 1907-11. Graduado como médico de la Universidad de El Salvador, hizo estudios de posgrado en la Universidad Cantonal de Ginebra, y un doctorado en fisiología por la Universidad de Pensilvania, Filadelfia.

Declarado “Hijo Meritísimo de El Salvador”, por la Asamblea Legislativa en 2004, e “Hijo Meritísimo de la Alcaldía de San Salvador”, en 2006, la Universidad de El Salvador le otorgó el doctor honoris causa, en 2008.

El bautizo del campus universitario con su nombre es un reconocimiento a sus labores humanistas en pro de la sociedad salvadoreña, como la constitución de la primera comisión de Derechos Humanos en Centroamérica, o la creación de zonas de paz para la costa sur del país y sus zonas fronterizas, en colaboración con la ONU después de los Acuerdos de Paz.

Fue el rector que internacionalizó y modernizó la Universidad de El Salvador, ubicándola en la década de los sesenta, como una de las mejores universidades de Latinoamérica. Un ejemplo de excelencia académica y compromiso social.

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