Claribel Alegría, extraordinaria poeta y ciudadana salvadoreña-nicaragüense

Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, el Cervantes de la poesía.
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Con alegría nos enteramos que Claribel Alegría (Estelí, Nicaragua, 1924) ganó el XXVI Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, que conceden Patrimonio Nacional y la Universidad de Salamanca en reconocimiento al conjunto de la obra de un autor vivo que haya acrecentado el patrimonio cultural común de España y Latinoamérica. Considerado el Cervantes de la poesía, su honor es también de El Salvador donde creció y de Nicaragua donde nació y vivió las últimas tres décadas y media de su vida, rodeada de buenos poetas, novelistas y entrañables amigos. Clara Isabel era su nombre, fundido para siempre en uno solo, mientras de Daniel, su padre, nicaragüense, heredó su apellido, hecho especialmente a su medida.

Por estar su padre identificado con Sandino en tiempo de la intervención de los “marines”, salió de Nicaragua y llegó con su familia de seis meses a Santa Ana, El Salvador, la tierra de Ana María Vides, su madre. Sus primeras amigas de toda la vida –María Teresa y Dora Guerra– fueron aquellas niñas de 5 y 3 años llegadas de París que hablaban solo en francés, cuya madre era íntima de la suya desde sus primeros días en el Colegio de La Asunción. La hermosa y provincial Santa Ana pronto le quedó pequeña y con una mezcla de envidia, arrojo y vocación internacional, a los cuatro años y vientos andaba contando que ella también había nacido en París.

En su temprana adolescencia le llegó la inspiración poética. Su primer mentor fue Alberto Guerra Trigueros, pero el más importante fue Juan Ramón Jiménez que la adoptó y editó su primer libro de poesía, “Anillo de silencio” (1952). Algunas de sus obras son: 1955: Acuario (poesía); 1961: Huésped de mi tiempo (poesía); 1965: Vía única (poesía); 1970: Aprendizaje (poesía); 1977: Pagaré a cobrar (poesía); 1977: El detén (novela corta); 1978: Sobrevivo (poesía, premio Casa de las Américas); 1981: Suma y sigue (antología poética); 1982: Álbum familiar (novela corta); 1983: Poesía viva (antología poética), Petit Pays; 1985: Pueblo de Dios y de Mandinga; 1986: Despierta mi bien, despierta (novela corta); 1987: Luisa en el país de la realidad (novela); 1989: Y este poema-rio (poesía); 1993: Fugues (poesía), Variaciones en clave de Mí (poesía); 1994: Luisa en el país de la realidad (novela), El niño que buscaba a ayer (cuento infantil); 1996: Umbrales (poesía), Clave de Mí (antología poética); 1999: Saudade (poemas); 2003: Una vida en poemas (antología); 2004: Vía única (poemas), Esto soy. Antología poética; 2005: Soltando amarras; 2006: Poemas de amor; 2007: Mágica tribu; 2008: Pueblo de Dios y de Mandinga, Mitos y delitos (poesía), Somoza, expediente cerrado; 2010: Ojo de cuervo (antología poética); 2011: Otredad; 2012: Claribel Alegría en el país de la realidad.

Además escribió “No me agarran viva: la mujer salvadoreña en lucha”, “Luisa en el país de la realidad”, “Despierta, mi bien, despierta”, “La mujer del río Sumpul”, “Álbum familiar”, “Pasos inciertos, antología personal (1948-2014)” y Amor sin fin (2016). Una extensa obra traducida en 15 idiomas en diversos lugares del mundo. Poeta, narradora y ensayista, Claribel tiene una obra prolífica por la cual ha recibido decenas de prestigiosos premios y distinciones a nivel internacional. En diciembre de 2013 la Asamblea Legislativa la declaró “Hija Meritísima”, habiendo una escuela que lleva su nombre.

La primera gran obra que escribió con su esposo, Bud, escandalizó a las élites santanecas –“Cenizas de Izalco”–, que narra la masacre de miles de campesinos indígenas en 1932, marcando sus convicciones humanistas y de izquierda democrático-progresista. Desde entonces, por supuesto, fue tachada de comunista.

En 1980, también con su esposo, escribió “Nicaragua: la revolución sandinista. Fue ella que vinculó a la naciente revolución con las más importantes figuras literarias de Latinoamérica: Cortázar, García Márquez, Fuentes, Benedetti y Galeano. Pero década y media después se decepcionó profundamente de la deriva autoritaria del Frente Sandinista, coincidiendo con la ruptura de sus amigos poetas y novelistas Ernesto Cardenal, Sergio Ramírez y Gioconda Belli, siendo muy crítica de los últimos tres gobiernos de Ortega.

Su amor, complemento y cómplice fue el diplomático estadounidense Darwin –Bud– Flakoll, a quien amó profundamente, con quien procreó 4 hijos y con quien trabajó hasta su fallecimiento en Managua (2005). Durante más de dos décadas, todos los días a las 5 de la tarde, nunca antes porque ambos disciplinadamente leían y escribían, recibieron a sus amistades con mucho cariño y una botella de Flor de Caña extra seco, agua y limón. La tradición del five o’clock rum continúa con Claribel en aquella pequeña esquina de su jardín.

Con motivo de la celebración de sus primeros 90 años, un grupo de sus mejores amigos escritores, músicos y poetas, junto a hijos y nietos le hicieron un homenaje entregándole ese día un libro de la autoría de todos: “Queremos tanto a Claribel”. Su amiga de toda la vida, la poeta Dora Guerra, fallecida hace 6 meses, se refirió allí a su poesía y obra concluyendo con una nota personal: “Esa maravillosa persona que es Claribel ha vivido para su obra inmensa y ha empleado todas sus fuerzas y todo su empeño en construirla. Solo su nombre, maravillosamente predestinado, hace volar las campanas del corazón. Claribel, gracias por ser quien eres, gracias por tu obra, gracias por tu nombre y gracias por darme el deslumbrante regalo de tu amistad”.
 

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