Lo más visto

“Cojeras” que urgen de atención

El país está minado de problemas por doquiera y sus “cojeras” necesitan atención urgente. El flagelo delincuencial es uno de ellos y se mantiene porque no son eficientes las estrategias para contrarrestarlo, al no acompañarlas un plan preventivo, integral, enfocado prioritariamente en la juventud.
Enlace copiado
Enlace copiado

Las autoridades proclaman avances llenos de medias verdades. Algunos salvadoreños se preguntan hasta qué punto el pasado conflicto bélico influyó en una generación mal orientada, permeada por conductores políticos, con reclutamientos forzados; labor que se hizo factible ante un vacío de maestros con trayectoria ejemplar y valores. Esta nefasta articulación fue evidente cuando surgió el movimiento revolucionario de estudiantes de secundaria.

Organismos internacionales, como el programa de desarrollo de las Naciones Unidas, ENUD, confirmaron esta correlación de factores, agravada por el desaparecimiento de la figura paterna en los hogares, a causa de los constantes éxodos. La peligrosidad persiste, pues los protagonistas de esta contaminación ideológica solo han cambiado de estrategia y metodología. La penetración es más difícil en los centros educativos privados, y fácil en el sector público.

Sin quitar el dedo del renglón bélico y político, observamos que a raíz de la anulación de la Ley de Amnistía, por decisión jurídica –alejando la pretendida reconciliación– se ha suscitado una serie de señalamientos y apertura de juicios para militares, en casos como El Mozote, los jesuitas de la UCA, Cerro Pando, Toriles; lamentablemente en esta pandemia de encausamientos, hasta el momento, no existe el mismo celo para aplicar justicia respecto a elementos del otro bando, la exguerrilla. Fueron sus víctimas algunas personas sin participación directa en el conflicto, eliminados con alevosía y selectividad, tal es el caso del Dr. José Antonio Rodríguez Porth, Ernesto Liebes, Manuel de J. Rivas Rodríguez, Mauricio Borgonovo Pohl, Ernesto Regalado Dueñas, Carlos Herrera Rebollo; los extranjeros Archibald Garner Dunn y Fujio Matsumoto, etcétera.

En una sesión plenaria de la Asamblea Legislativa, en 2005, paradójicamente, el entonces legislador Salvador Sánchez Cerén enfatizó sobre la necesidad de que las graves violaciones bélicas no deberían quedar en la impunidad. Hoy nos preguntamos: ¿Se mantiene este concepto, pero con aplicación incluyente y equitativa? ¿Suprimida la Ley de Amnistía, si hoy se enjuicia a exmiembros de la Fuerza Armada, mañana será el turno para la exguerrilla cuando ya no gocen del blindaje que le otorgan sus cargos? También giran otros interrogantes sobre el tema. Si en mayo de 2012, una mayoría de magistrados negó extradiciones de militares; incluso la Fiscalía General de la República tuvo similar pronunciamiento, ¿persistirá España con esa pretensión a través del juez Eloy Velasco, cuestionado por vulneración de muchas leyes en su país, quien tiene en la mira como “chivo expiatorio” al coronel Inocente Montano?

Allende nuestras fronteras, otra exguerrilla desmovilizada, las FARC de Colombia, inscrita como partido, Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, pretende participar en los comicios legislativos de 2018. Sin embargo, la organización de derechos humanos Human Rights Watch considera que los exrebeldes con cargos de crímenes de guerra, lesa humanidad y derechos fundamentales no están listos para entrar en política y se afectaría el cumplimiento de sus condenas.

Lee también

Comentarios