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Colegio Padre Arrupe contra la pobreza y la violencia en El Salvador

Un oasis de educación, cultura y bienestar constituye el Colegio Español Padre Arrupe, ubicado en la zona fronteriza de Ciudad Delgado y Soyapango, y que ofrece a los cerca de medio millón de habitantes de estas áreas azotadas por la delincuencia, el desempleo y la falta de perspectivas, una formación escolar de gran calidad para niños y jóvenes de los 3 a los 18 años de edad.
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Reconocido por el Ministerio de Educación de El Salvador y por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España, el colegio fue fundado por el sacerdote jesuita Juan Ricardo Salazar-Simpson Bos, como un esfuerzo de la Fundación Padre Arrupe, hace 25 años, para construir un futuro mejor a los niños de las familias y de los sectores desfavorecidos de la zona. Llegado en pleno conflicto armado a El Salvador, el padre Salazar-Simpson comprendió que la mejor forma de contribuir al desarrollo de un país es a través de la formación pedagógica especialmente de los sectores más pobres de la sociedad.

No es azar que en los últimos años, los alumnos del Colegio Padre Arrupe hayan sido los mejores evaluados en la Prueba de Aprendizaje y Aptitudes Para Egresados de Educación Media (PAES); en 2015 lograron el mejor promedio a nivel nacional (8.61) y en 2016 el segundo lugar (8.65).

Detrás de estos resultados está el tesón de su personal docente, guiado por su director, el licenciado Santiago Nogales, un dramaturgo español más salvadoreño que el izote, y que dirige un colectivo esforzado por ofrecer un cuidado casi integral a sus alumnos, con una tutoría personalizada enfocada a los alumnos que presentan alguna debilidad académica en su rendimiento escolar. Para ello se valen de refuerzos tutoriales de clases, así como de una especial atención a las tareas exaula de los alumnos.

Una importante ayuda desempeña la Fundación Padre Arrupe, con sede en España, cuya presidenta es Aurora de Rato Salazar-Simpson, sobrina del padre fundador y su contraparte en El Salvador, cuyo presidente es el empresario José Panadés, con gran sensibilidad social. Actualmente las instalaciones del colegio dan cabida a 1,500 alumnos y cuenta con una clínica asistencial que brinda sus servicios a más de 60,000 pacientes al año.

La mayoría de alumnos y pacientes de la zona son de escasos recursos. Para subvencionar los costos de los servicios prestados por el colegio y la clínica funciona un sistema de becas otorgadas con base en los estudios socioeconómicos de las familias del alumno así como a los pacientes de la clínica. El proyecto está enfocado a dar formación a niños y jóvenes de extracción humilde. Sus recursos económicos son escasos. La aportación que pueden proporcionar para sufragar sus estudios se calcula que oscilará entre un 20 % y un 55 % de su costo total. El resto es subvencionado por el fondo de becas de la fundación.

Es de recalcar el lobby que hacen la fundación Padre Arrupe y las autoridades del colegio no solo en Europa, fundamentalmente en España, sino también El Salvador, donde por ejemplo, curiosamente, las distintas fracciones de la Asamblea Legislativa han logrado consenso para otorgar subvenciones a dicho colegio, que constituye un paradigma de la formación escolar con excelencia académica dirigida a las zonas más vulnerables.
 

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