Combatir la delincuencia para mejorar la vida

A pesar del constante progreso económico y social, la delincuencia y la inseguridad amenazan con frustrar el desarrollo humano en América Latina y el Caribe. Con menos del 9% de la población mundial, es la más violenta del mundo y en ella se concentra el 27% de los asesinatos cometidos en todo el mundo. El campeón mundial de los homicidios, en 2011, fue Honduras, con 82 por 100,000 habitantes.
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<p>[email protected]</p><p>Enormes desigualdades sociales, subempleo entre jóvenes y necesidad de mejorar la capacidad institucional para frenar la delincuencia son el telón de fondo de la inseguridad, más allá de la lucha contra las drogas.</p><p>Los gobiernos han gastado más recursos para tratar de resolver el problema. En América Central, donde las tasas de homicidio representan once veces el promedio mundial de cuatro por cada 100,000 habitantes, los gobiernos gastaron en 2010 cerca de $4,000 millones en seguridad y justicia. Ello representa un aumento del 60% en cuatro años –más de lo que algunos países reciben en concepto de ayuda– de acuerdo con uno los estudios realizados en el PNUD.</p><p>Pero el gasto en seguridad no será de mucha ayuda si se produce a expensas de la educación o del bienestar social. La reducción de la delincuencia y la promoción de la seguridad requieren el fortalecimiento de las capacidades institucionales de los gobiernos dirigidas a crear estrategias inteligentes de seguridad. Estas incluyen acciones preventivas y coercitivas, trabajo con las comunidades, mejora de la Policía, lucha contra la corrupción, reforma de la justicia y los sistemas penitenciarios, y promoción de una economía y una sociedad más incluyentes, sobre todo para los jóvenes.</p><p>En El Salvador el PNUD ha ayudado a diseñar políticas públicas relacionadas con la justicia y la seguridad del país. Un estudio del PNUD sobre las armas de fuego y la violencia fue de gran importancia para modificar las leyes y los reglamentos vigentes. Los organismos policiales comenzaron a implementar zonas libres de armas, prohibiendo el porte de armas por los civiles en los 20 municipios más violentos. Durante el periodo de implementación de las vedas de armas, entre el 15/04 y 15/06 de 2011, se incrementaron las incautaciones de armas y se registró una reducción de los homicidios del 12%, de lesiones del 40% y de los robos en un 7%.</p><p>El PNUD y otros organismos de Naciones Unidas trabajan también con gobiernos locales de El Salvador para prevenir la violencia y promover el desarrollo humano, proporcionando formación a estudiantes de secundaria y ayudándolos a conseguir empleo al final de sus estudios.</p><p>Por otra parte, nuestros dos Informes sobre Desarrollo Humano subregionales (Caribe y América Central) se centran en la seguridad ciudadana. Y dada la relevancia del desafío, el PNUD está preparando un Informe sobre Desarrollo Humano dedicado a toda la región.</p><p>Las altas tasas de delincuencia son reversibles mediante la búsqueda de un mayor equilibrio entre la aplicación de la ley y las medidas preventivas. La seguridad requiere también participación ciudadana. Los gobiernos deben mejorar las unidades dedicadas a la violencia de género y adoptar más medidas preventivas para asegurar que la violencia contra niñas y mujeres no sea tolerada.</p><p>Hacer frente a estos retos requiere un esfuerzo sostenido más allá de un mandato presidencial y un simple crecimiento de las instituciones públicas: es preciso contar con todos los sectores de la sociedad. Una mejor cooperación con los países vecinos y aliados es esencial para reducir la inseguridad. Esto exige compromiso político y recursos provenientes de la región y fuera de ella.</p><p>&nbsp;</p>

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