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Cómo Sobrevivir el Arresto Domiciliar

Un resumen de su guía Cómo Sobrevivir el Arresto Domiciliar.

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Carlos Alfaro Rivas

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Ya va una semana, faltan al menos tres. El ánimo colectivo está por los suelos, tanto así que apostamos que nos zampa 1 mes más. Así como vamos, los zompopos de mayo van a salir antes que nosotros. Si yo fuera zompopo, mejor no salgo. Yo sé, la naturaleza recupera su esplendor, pero no del todo, culpa de un veneno de azote mundial. Ante este escenario, es fácil que se pelen los cables; si ni a nuestros parientes vamos a poder enterrar, lo repitió el Excelentísimo en cadena nacional de malas vibras el viernes. ¡Ta jocote el tamal!

Para no chollarnos, levantar los ánimos, cuidar nuestra salud, y hacer uso productivo de nuestro nuevo tiempo, un resumen de su guía Cómo Sobrevivir el Arresto Domiciliar:

• Quítele peso al clóset, la refri y la bodega. Estos días de chores, chancletas y camisetas, aprovechémoslos para sacar de circulación ese calcetín con hoyo, ese calzón estirado, el pantalón pasa ríos, la falda pasa moda. ¿Por qué 3 botes de kétchup? ¡Consolide! ¿Para que seguir guardando ese licor de menta, vencido desde el 90? ¡Al carajo! "Esa no", suplica la lorita Pepita, "no vaya a ser que Nayib-19 nos zampe la ley seca".

• Flashback fotográfico. Los que peinamos canas, desempolvemos los álbumes de la familia, ¡son un tesoro! Recordaremos tiempos que no vendrán, eso sí, no nos vayamos a asustar al evidenciar los estragos del tiempo pasar.

• Higiene personal. Lavémonos mucho más que las manos. No nos alejemos del jabón de cuerpo, la Colgate, el roll on, la Prestobarba y la ropa limpia. ¡No al tufo-e-mono!

• Modo casa nítida On. ¿Ese lavaplatos será el correcto? A sacudir, barrer y trapear; todos debemos ayudar. ¡Covido odia la limpieza!

• Somos lo que comemos (y tomamos). Elijamos sano, mastiquemos despacio, agradecidos, no nos hartemos. Mínimo 2 litros de agua cada 24 horas, además del cafecito salvadoreño, la cervecita salvadoreña o una copita de vinito, al cierre del día. Cabal para bajar pulsaciones, alistarnos para la relajación nocturna, abrir el apetito, y seguir platicando. ¡Cállate, cállate, cállate, que me desesperas!

• Movamos el esqueleto. Inhalemos, exhalemos, estiremos; si se puede, subamos gradas, hagamos pechadas y abdominales, levantemos el garrafón, asoleémonos, llenémonos de paz y energía practicando yoga frente a una teacher virtual (Calma con BertaLí en FB).

• Pongámonos las pilas. Si tenemos la bendición de teletrabajo, ahora más que nunca, metámosle alma y corazón a lo que hacemos. Respetemos el horario de siempre; establezcamos prioridades; involucremos y motivemos a nuestro equipo; y recemos para que el internet no nos deje botados, y para que tampoco fallen la ANDA, la CAESS y el Selectos.

• Seamos mejores personas. Convivamos pacíficamente, recordemos que ahora estamos en el paraíso a como pinta nuestro futuro cercano (también lo repitió). Demos gracias los sanos, arrestados en casa en familia, y no en Mariona (¿te tienen con mascarilla, Tony?), en un albergue, varados por el mundo, en un hospital, o en una fosa común.

Ta jocote, por lo que, para recuperar nuestra salud, libertad, empuje y orden mundial; volver a perseguir nuestras pasiones; seguir amando nuestros churros y camisetas de Mickey; recuperar el acercamiento social, ¡a Covido vamos a derrotar!

Cómo Sobrevivir Después de Covido, harina de otro costal. Mientras tanto, ¡a mantener esos ánimos encendidos... y ¡a socar! para que no cuaje la predicción presidencial y podamos salir a flote de la peor tormenta de nuestras vidas.

Tags:

  • zompopo
  • arresto domiciliar
  • higiene
  • teletrabajo

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