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Cómo es el amor de Dios

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Cómo es el amor de Dios

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En una de sus homilías, el papa Francisco destacó que "se podría decir que la fiesta del Corazón de Jesús es la fiesta del Amor de Dios", un amor que es como "un mar sin fondo".

Antes de que ningún hombre pudiera haber amado a Dios, fue Él quien nos amó en primer lugar. Él es el primero en amar. Dios es así: siempre es el primero en actuar. Es el primero en esperarnos, el primero en amarnos.

Este Amor de Dios encierra un gran misterio: Es un Amor que no se puede comprender. Un Amor que supera toda conciencia. Lo supera todo. Así de grande es el Amor de Dios. Como un mar sin orillas, sin fondo..., un mar sin límites. Esto es el Amor que debemos entender, el Amor que recibimos.

Dios se fue revelando a la humanidad a lo largo de la historia, avanzando paso a paso para dar a entender la grandeza de su Amor: ha sido un gran pedagogo, que nos enseña a amar con todo el corazón como Él nos ama. Ese Amor lo reveló en las pequeñas cosas.

Mediante las pequeñeces, con gestos de ternura, de bondad. Se hace pequeño. Se acerca. Con esa cercanía, con ese empequeñecerse, Él nos hace entender la grandeza del amor. El grande se hace entender por medio del pequeño.

Ese Amor mostrado en lo pequeño se materializa en Jesucristo. Cuando Jesús quiere enseñarnos cómo debe ser el comportamiento cristiano, nos dice pocas cosas. Nos hace ver aquel cómo todos seremos juzgados. El Amor de Dios se muestra en lo pequeño. He dado de comer al hambriento, he dado de beber al sediento, he visitado al enfermo, al encarcelado para alentarlos.

Las obras de misericordia son el camino de Amor que nos enseña Jesús en continuidad con el Amor de Dios. Las obras de misericordia son la continuidad del Amor de Dios que se empequeñece, llega a nosotros y nosotros lo llevamos adelante.

Por eso, debemos ejercitarnos continuamente en vivir las obras de misericordia con frecuencia, con continuidad; puesto que siempre tendremos oportunidad de vivirlas, si estamos pendientes de Dios y de los demás y no de nosotros mismos y de nuestras cosas.

Porque, cuántas veces vemos o nos enteramos de tantas personas que pasan hambre material porque no tienen qué comer y nosotros algo podemos hacer con nuestra limosna o con nuestra ayuda directa.

En otra ocasión la oportunidad se nos puede presentar más fácilmente con alguna persona que necesita agua para calmar su sed y la tenemos más a la mano.

Si estamos pendientes de los demás, nos daremos cuenta fácilmente también de aquellas personas que están enfermas y podremos sacar unos momentos para visitarlas y hacerles pasar un rato agradable, quizá llevándoles un pequeño regalo, o simplemente dedicar unos minutos de conversación amena, alegre.

En otro momento se nos puede presentar la oportunidad de visitar a alguna persona que ha sido encarcelada, o hacemos una visita a alguna cárcel, aunque no conozcamos a ninguno de los detenidos.

La Madre de Dios, que también es nuestra Madre, la Virgen Santísima, nos ayudará a conseguir ese Amor, al que su Hijo nos invita y nos da gracia para alcanzarlo.

Tags:

  • amor
  • misericordia
  • Corazón de Jesús

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