¿Cómo nos afecta a todos la baja calificación crediticia otorgada al país?

Cuando el general Martínez asumió el poder en 1931 el mundo y nuestro país vivían la poscrisis más profunda después de la debacle económica y financiera de 1929, situación que había puesto a El Salvador en la vergüenza de no poder honrar sus compromisos crediticios internacionales y a la Gran Bretaña en la capacidad de embargarnos y cobrar directamente los impuestos locales.
Enlace copiado
¿Cómo nos afecta a todos la baja calificación crediticia otorgada al país?

¿Cómo nos afecta a todos la baja calificación crediticia otorgada al país?

¿Cómo nos afecta a todos la baja calificación crediticia otorgada al país?

¿Cómo nos afecta a todos la baja calificación crediticia otorgada al país?

Enlace copiado
Pero la situación fue superada y el prestigio crediticio se restableció por más de ocho décadas... hasta estos días en que lo hemos perdido de nuevo, según las tres mayores calificadoras internacionales de riesgo: Fitch Ratings, Moody’s y Standard & Poor’s.

Lo que le ha pasado ahora a nuestro país era previsible. Los fondos de la nación se gastan generosamente, mientras los ingresos se incrementan en grado mucho menor, mientras la evasión fiscal no ha sido debidamente controlada y sancionada. Baste recordar a aquel candidato presidencial que hizo público haber recibido un donativo de tres millones de dólares por los cuales según la ley debió pagar 750 mil al fisco y nadie se los ha cobrado. Un ex fiscal general se lo señaló personal y públicamente al evasor, pero no hizo uso de su autoridad para que la nación recuperara esos fondos.

No somos licenciados en economía, pero leemos lo que nos dicen valiosos profesionales como Mauricio Choussy, Juan Héctor Vidal o Luis Membreño, quienes hablan objetivamente con hechos y números facilitados en parte por el propio Banco Central y el mismo gobierno. Lamentablemente el hábito de la lectura no es una característica general en nuestro medio.

Pero veamos cómo la calificación otorgada a El Salvador, que más bien deberíamos llamar descalificación crediticia, afecta a todos nuestros hogares.

—Como al gobierno le será imposible conseguir créditos a intereses costeables y tiene pagos atrasados y otros nuevos que atender, recurrirá a la creación de nuevos impuestos, los que indefectiblemente serán trasladados al consumidor en la mayoría de los casos. Esto lo encarece todo. Esto lo pagamos todos.

—La “descalificación” afecta también a la banca privada que para refinanciarse en el extranjero tiene que pagar mayores intereses, los que a la vez traslada a sus clientes y así se encarece la producción de bienes y servicios en general, volviéndonos menos competitivos internacionalmente. Esto toca directamente los mermados presupuestos de las familias salvadoreñas.

—Otra consecuencia es la paralización de proyectos de interés público y programas sociales, por falta de fondos, con la consiguiente reducción del índice de empleos.

—Mientras todo sube de precio, los ingresos de nuestra gente se mantienen estáticos con pocas excepciones. El poder de compra de una persona que se pensionó hace diez años se ha reducido en un 30 o 40 %, pese a que la ley emitida para proteger a las personas mayores, y que firmó como diputado nuestro actual presidente de la república, establece que las pensiones deberán incrementarse en proporción directa al aumento del costo de la vida. ¿Lo sabía usted?

—La inseguridad también incide en el encarecimiento de la vida. Esos 70 mil agentes privados que cuidan negocios y oficinas resultan en costos que se trasladan a los consumidores. Y si no, ¿de dónde saldría el dinero para pagarles sus salarios?

La peor calificación crediticia del mundo (que compartimos con Venezuela y el Congo) es una situación extrema que termina afectándonos a todos directa o indirectamente. No es problema de “otros”, es problema nuestro.

Para poder salir del hoyo y evitar que este se haga más profundo, urge un honesto acuerdo nacional político-patriótico que anteponga el bien común a los intereses electorales o particulares. ¡Honremos el nombre de El Salvador y aliviemos las angustias de su gente!
 

Tags:

  • pensiones
  • crisis financiera
  • riesgo
  • clasificadoras
  • evasion

Lee también

Comentarios

Newsletter