Lo más visto

Más de Opinión

Comunicación de ayer y hoy

Desde tiempos inmemoriales los habitantes del mundo han marcado sus acontecimientos: tradiciones religiosas, movimiento de astros, fundación de asentamientos poblacionales, en tablas escritas o tabletas grabadas.
Enlace copiado
Comunicación de ayer y hoy

Comunicación de ayer y hoy

Comunicación de ayer y hoy

Comunicación de ayer y hoy

Enlace copiado
 La palabra almanaque, que recopila estos hechos, cumplirá dos aniversarios el próximo año: 750 años de aplicación, cuando en 1267 el filósofo inglés Rogerio Bacon lo utilizó en tablas permanentes sobre los movimientos astrales. El otro acontecimiento es el 560 aniversario de la publicación del primer almanaque impreso, en Viena, Austria, en 1457. Luego se extendió a otras partes del mundo. Profetizaba hechos futuros, la muerte de personajes, guerras y desastres. Por supuesto, lo anunciado regularmente no se cumplía.

El origen de la palabra almanaque se la acreditan los hebreos, con un significado de Buen cómputo, los árabes (al-manáj) Curso del mes y los sajones con referencia a Todas las lunas. Egipcios, romanos, mayas, noruegos y daneses aplicaban el novedoso invento.

La humanidad continúa guardando datos y hechos en manuscritos, memorias y bitácoras. En su avance cronológico, este sistema para almacenar sucesos tuvo enormes transformaciones. Nueva tecnología permitió guardar información en espacios más reducidos y acortar distancias. En muchos países se enterraron tubos, casi indestructibles; contenían noticias de la época, con el propósito que próximas generaciones, en un futuro estipulado, los abrieran para analizar testimonios del pasado, como una máquina del tiempo.

En mi mente bulle la inquietud de que LA PRENSA GRÁFICA, aprovechando su condición centenaria, recopilara objetos y acontecimientos actuales, incluyendo su historial periodístico, para guardarlos en una cápsula, con la recomendación de su apertura un siglo después.

La genialidad científica se embarcó, después de los ciclos del almanaque y otros rudimentarios medios, a la búsqueda de artefactos más sofisticados, como las calculadoras, computadoras e internet. En 1623 aparece la primera calculadora mecánica, desarrollada por el matemático alemán Wilhelm Schikard. Muchos países y sus talentos se sumaron a esa evolución tecnológica. Algunos salvadoreños recuerdan la primicia en tierra nuestra del funcionamiento de la IBM (International Business Machines) frente a la ex Penitenciaría Central. La matriz de la compañía estaba en EUA. Desde 1924. Los británicos construyeron en 1943 la máquina Colossus, con un peso de 30 toneladas y su misión inicial era descifrar los códigos secretos de Alemania. Padre de la computadora es considerado el científico alemán Konrad Zuse, quien en 1941 puso en operaciones la primera computadora digital llamada Z 3. En 1944, el profesor norteamericano Howard Airen y la IBM lanzaron al mercado la computadora automática Mark I.

Es innegable el beneficio de la nueva tecnología para los estudiantes, en nuestro caso los salvadoreños, pero los conocedores afirman que su efectividad depende de acompañarla con una metodología acorde a nuestra realidad, porque existen prioridades. Las escuelas reclaman asignaciones obligatorias. Muchos alumnos no pueden realizar simples operaciones pensantes sin auxilio electrónico; además, tenemos un retroceso en la lectura. No basta regalar computadoras a granel, sin un soporte integral.

Las nuevas tecnologías tienen beneficios, pero también la exposición a riesgos. Urge eficiente control ante programas inconvenientes para la juventud y hay alarmas activadas, por la perversa manipulación del sistema, tal el caso de ataques cibernéticos a personas y medios informativos por políticos que medran en las sombras.

Tags:

  • comunicacion
  • noticias
  • historia

Lee también

Comentarios