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Con el ministro de Educación

“En los 16 meses que le quedan, el ministro de Educación no puede hacer nada relevante siguiendo el rumbo cotidiano. Puede dejar algo trascendente si impulsa la creación de un plan de nación que se convierta en política de Estado.”
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Conocí a Hato Hasbún en la niñez. Vivíamos a media cuadra en la colonia Flor Blanca, un vecindario muy plural en que todos convivíamos como iguales, en una época en que los niños caminábamos libremente por toda la ciudad, gran privilegio. Competíamos en béisbol en la colonia Guatemala, niños de 8 a 10 años, tomábamos bus hasta el Reloj de Flores, caminábamos hasta La Tiendona, cruzábamos una quebrada hasta la colonia El Bosque y al parque de pelota de la Guatemala. Regresábamos igual y nadie se preocupaba por nuestra seguridad, no pasaba nada.

Esta amistad y vivencias me permiten escribirle a un ministro recomendándole algo por este medio, algo que no acostumbro. Hato es probablemente el funcionario más importante del Gobierno actual, con doble cargo de secretario de Asuntos Estratégicos y ministro de Educación. Difícil desempeñar ambos a fondo de tiempo completo. Lo considero un hombre honesto y funcionario con buenas intenciones, de los que ponen al país por delante de otros intereses. Algo no muy común.

Le escribo al ministro a quien escuché decir “la democracia es educación” o algo similar. Le quedan 16 meses en el cargo y por bien que haga su trabajo dentro de lo establecido, no logrará hacer una gran diferencia. Por ello, pensando en grande, la invitación es a que inicie un proceso relevante, promover un acuerdo nacional sobre educación que resulte en una política de Estado que sigan los gobiernos por venir, sin importar de qué partido sean.

La educación es uno de los temas que necesita eso. Debe ser un proceso en el que nadie busque ventajas políticas, sin partidizarlo, con el único objetivo de proporcionar a las generaciones futuras una educación que les permita salir de la pobreza, mejorar su posición, poder competir con sus semejantes del mundo que se educan mejor y están mejor equipados para insertarse en una fuerza laboral que compite mundialmente para tener más empleos y de mejor calidad, mejor remunerados.

Ya hubo un buen intento, el plan 2021, en cuyo diseño participó la más amplia representación del país, incluyendo al FMLN. Sus principales objetivos siguen vigentes: tener secundaria universal al año 2021, dominar inglés y computación fluidamente desde los primeros años, fortalecer matemáticas y ciencias en la enseñanza, formar más ingenieros y menos de las profesiones que no producen.

El plan marchó bien, la Comisión de Seguimiento llegó a acuerdos con los partidos políticos, especialmente con el FMLN, de seguir el plan en siguientes gobiernos. El secretario general dijo que apoyarían el plan desde la oposición o desde el Gobierno si llegaban, se firmaron acuerdos generales y programáticos en un seminario en Washington patrocinado por AID y AED, y firmaron los partidos, había esperanza. Desafortunadamente al llegar al Ejecutivo, el FMLN sin dar explicaciones desechó los compromisos adquiridos si dar explicaciones a nadie.

Tenemos progresos en cobertura, pero no en calidad. Muchas escuelas públicas tienen 4-5 horas de clase, necesitamos tener más escuelas para que los alumnos tengan ocho, como en los países líderes, para enseñar inglés y computación, los maestros deben manejarlos, pero ahora no es así, por lo que es preciso un programa agresivo para capacitar maestros actuales y formar una legión de nuevos con las credenciales modernas necesarias.

Para lograr superar los formidables retos que enfrentamos en educación, se necesitan muchos recursos, empujar para llegar gradualmente a asignarle el 6% del PIB a educación, difícil pero posible.

Esto y todo lo necesario para tener una educación de primer mundo precisa de un gran acuerdo nacional, salido de un foro impulsado pero no manejado por el Gobierno, sino empoderando al grupo plural que lo plantee.

Ese es el legado relevante que puede dejar Hato, tiene las cualidades y debiera tener los apoyos, hay suficiente material para hacerlo fácilmente, lo necesario es que haya voluntad de hacerlo.

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