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Con la elección presidencial ya a las puertas aún faltan importantes definiciones sobre los sujetos en competencia

El componente populista está sin duda al acecho, y los salvadoreños tenemos que prestarle mucha atención y ponerle mucho cuidado a esa amenaza que ha venido tomando cuerpo...
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Con la elección presidencial ya a las puertas aún faltan importantes definiciones sobre los sujetos en competencia

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Desde que inició su andadura histórica la democracia en nuestro país lo que ha estado presente, con variantes pero en forma sostenida, ha sido una clara inclinación a la competencia bipartidista, como puede observarse en todas las elecciones que se fueron dando a partir de 1984. Aunque siempre han existido partidos menores, han sido dos los que se disputan en definitiva la posición principal. Esto tuvo un amago de cambio cuando en las presidenciales de 2014 surgió la candidatura del ex Presidente Elías Antonio Saca; pero ahí volvió a confirmarse el hecho de que las terceras fuerzas nunca han podido prosperar en nuestro ambiente, aparte de que los salvadoreños somos históricamente reacios a cualquier forma de reelección.

En las circunstancias presentes, sin embargo, hay de nuevo un intento de lograr que una tercera fuerza pueda salir adelante, y eso se engancha, al menos como expectativa, en un fenómeno de frustración ciudadana que ha venido creciendo aceleradamente en los tiempos más recientes. El componente populista está sin duda al acecho, y los salvadoreños tenemos que prestarle mucha atención y ponerle mucho cuidado a esa amenaza que ha venido tomando cuerpo en gran medida porque las fuerzas establecidas se han resistido a reconocer que necesitan cambiar a fondo en lo orgánico y en lo procedimental para mantenerse como tales.

Los salvadoreños, sin distingos de ninguna índole, tenemos que apostarle responsablemente a la estabilidad del sistema, y para ello es fundamental que cada quien se comporte con el compromiso que corresponde. Y los actores nacionales, comenzando por los actores políticos, tienen que dar el ejemplo ilustrativo al respecto. No nos cansaremos de hacer esta advertencia, porque sólo si se actúa a tiempo y con todos los alcances debidos, es factible garantizar que el proceso del país se mueva con la adecuada certidumbre y con los resultados progresivos que todos estamos necesitando para sentir que El Salvador es tierra de oportunidades y no sólo foco de conflictos.

Lo que ansiamos oír y conocer en lo que queda de campaña es un despliegue de propuestas que no se queden en las banalidades acostumbradas sino que constituyan una plataforma inspiradora y consistente para seguir de veras adelante en las distintas áreas de trabajo que constituyen la agenda nacional. Y ese esfuerzo tendría que ser planteado y organizado con los adecuados elementos de planificación y de ejecución que la misma realidad hace indispensables según las circunstancias del presente.

Esperamos que lo más pronto posible quede claro de manera definitiva el esquema de la competición de cara a las urnas, para que el electorado expectante tenga el tiempo suficiente para recibir todos los insumos que le permitan tomar decisiones inteligentes y responsables de cara a lo que verdaderamente le conviene al país. Hay que evitar toda forma de aventurerismo político, y seguirle apostando a la estabilidad orgánica del proceso, ya que sólo así será factible asegurar que el progreso tenga rutas de avance.

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