Concejos municipales plurales

Después de las elecciones presidenciales de 1994, y como resultado del acuerdo al que llegaron los dos principales contendientes políticos de entonces, se tomó la decisión de analizar la conveniencia de contar con concejos municipales integrados por varios partidos políticos.
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En seguimiento a dicho acuerdo se creó una comisión que concluyó en “que el establecimiento de la integración proporcional de los concejos municipales es una necesidad para el desarrollo democrático, y es congruente con el proceso de descentralización y modernización del Estado que requiere nuestro país”.

Pero a los resultados de esa comisión especial no se les dio la importancia debida ni se definió una estrategia de seguimiento e implementación.

No fue sino hasta finales de 2007 que la Comisión Nacional para el Desarrollo Local (CONADEL) y la Red de Cooperantes para el Desarrollo Local (RECODEL), junto con la Fundación Nacional para el Desarrollo (FUNDE), la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECID), la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), la Comisionada Presidencial para la Gobernabilidad Democrática, y otras instituciones que se fueron sumando en el camino, retomaron con seriedad el análisis de las reformas electorales que facilitaran la conformación de concejos pluripartidarios.

Producto de este esfuerzo se presentó en 2009 el estudio denominado “Concejos Municipales Plurales y Gobernabilidad Democrática para El Salvador”. En él se identificaron como beneficios de los concejos municipales multipartidarios, al menos los siguientes: el incremento de la representatividad de los funcionarios electos, la consolidación del vínculo representante-representado, una mejora e incremento de la participación ciudadana, una gestión municipal transparente, y posibilidad de acceso a mayores recursos del Estado.

En el año 2012 el tema fue retomado con más insistencia por parte de las instituciones que como el CEJ forman parte del movimiento de la sociedad civil denominado “Aliados por la Democracia”. Ese año se presentó una propuesta formal de reformas cuyos objetivos eran favorecer un sistema político pluralista, democrático y representativo en los gobiernos locales, garantizar mejores condiciones de gobernabilidad, fortalecer la representación ciudadana, y propiciar la estabilidad y consensos políticos para el desarrollo local.

Esta propuesta se hizo como parte del objetivo general de reformar el sistema político, lo cual también pasaba por lograr la implementación definitiva del voto residencial, el voto en el exterior, modificar la organización de la administración electoral, y regular y transparentar la actuación de los partidos políticos.

Ahora con beneplácito vemos que estos esfuerzos están dando sus frutos, y que las exigencias de la sociedad civil cada vez están encontrando más resonancia. En la más reciente plenaria de la Asamblea Legislativa, se aprobaron por 73 votos reformas al Código Electoral que en esencia permiten la conformación de los concejos municipales plurales.

Según se establece en las reformas, en las próximas elecciones municipales al partido político que obtenga la mayoría simple se le asignarán automáticamente los cargos de Alcalde y Síndico Municipal; pero además, del resto de regidores propietarios también se le asignarán los demás cargos en proporción a los votos obtenidos. Si el partido político no obtiene mayoría simple, entonces solo se le asignará el número de regidores propietarios que junto con el Alcalde y el Síndico constituyan mayoría simple. En cualquiera de los escenarios el partido que obtenga más votos tendrá mayoría simple en el concejo.

El resto de regidores se repartirá entre los demás partidos para lo cual se establece la figura del “cociente electoral municipal” que funcionará como en las elecciones legislativas. Esto constituye otro paso importante en el perfeccionamiento de nuestra democracia. ¡Enhorabuena!

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