Consenso ante el enemigo común

La inseguridad y el enorme poder de las pandillas han logrado unir a los 84 diputados. Tanto las medidas extraordinarias así como el financiamiento de $152 millones en bonos para financiarlas han sido aprobados por los legisladores de todos los grupos parlamentarios.
Enlace copiado
Consenso ante el enemigo común

Consenso ante el enemigo común

Consenso ante el enemigo común

Consenso ante el enemigo común

Enlace copiado
En perspectiva, que no se hubieran puesto de acuerdo en un tema tan grave –este que nos ha puesto en la palestra mundial por ser el país más violento– hubiera sido, realmente, una catástrofe.

Ser testigos de una votación unánime se ha convertido en una situación excepcional, a pesar de que El Salvador carga enormes problemas que también requieren la participación de todo el espectro político. Ahí están el tema de pensiones, la atracción de inversiones, el combate a la corrupción, el endeudamiento y la eficiencia en el gasto público, el combate a la pobreza y la degradación del medio ambiente como algunos de los retos para los cuales se necesita la confluencia de todas las fuerzas de la sociedad.

Sin embargo, solo han sido la violencia y la criminalidad los únicos que han conjurado todos los intereses particulares y obligado al estamento político a actuar de manera unificada. Y es comprensible cuando la sociedad identifica a la inseguridad como el principal problema del país. La vida es el principal bien, así lo reconoce la Constitución de la República y el instinto de supervivencia está grabado en el ADN de todo ser. De modo que lo primero que nos ocupa es mantenernos vivos.

Pero no hay que olvidar, nos lo recuerda la última encuesta de LPG Datos, que el segundo gran problema, en estos momentos, es la economía. Así que cuando empiece a mejorar la seguridad, empezaremos a aspirar a mejores condiciones de vida. Y es ahí donde también requeriremos a todos nuestros gobernantes actuando en unidad.

Ese mismo entendimiento debe existir para mejorar las condiciones para atraer la inversión privada, y no tener quejas de que los países vecinos tienen mejores condiciones y una burocracia menos lenta. Igual, los ciudadanos esperarán amplio consenso para garantizar que cada ciudadano tenga una pensión digna, y no que el dinero sea utilizado ahora para tapar hoyos fiscales que se crearon décadas atrás, bajo la promesa de que nuestros hijos y nietos pagarán nuestra jubilación futura.

Del mismo modo, esperamos ver a todos los políticos juntos trabajando por un sistema de transporte público de calidad, no algo atomizado o favorable a determinados sectores con los que se tienen viejas deudas por favores recibidos.

Y es que cuando vamos llegando a problemas determinados, los intereses particulares van surgiendo. Y es ahí cuando los consensos se rompen y la unidad nunca llega.

El clima actual de consenso alrededor del tema de seguridad debe ser utilizado como plataforma para acordar una lista corta de problemas acuciantes que requieren intervención importante. Con esto definiríamos una agenda nacional ajena a los vaivenes políticos. Ya otras sociedades lo han hecho y le han apostado para, en el corto plazo, llegar a ser líderes en el mundo.

Ojalá el gobierno y la oposición, junto a los empresarios y otros sectores vivos de la sociedad, puedan dar el siguiente paso. No solo las pandillas y el crimen son los enemigos de la sociedad. La lista es más larga, pero la misión no es imposible.

Lee también

Comentarios

Newsletter