Lo más visto

Consolidación fiscal y cooperación internacional

Mientras la situación fiscal se agudiza, el desencuentro entre quienes tienen la obligación de enfrentarla se profundiza. Ambos extremos claramente están contaminados por cálculos electoreros, pues ni aun los partidos pequeños se arriesgan a perder el favor del votante. Esto es sinónimo de egoísmo y de miopía en torno a un problema que, en ausencia de acciones audaces y decisiones compartidas, puede llevar al país a un verdadero desastre que no dejará piedra sobre piedra y donde el partido que gane las elecciones de 2019 solo encontrará despojos.
Enlace copiado
Consolidación fiscal y cooperación internacional

Consolidación fiscal y cooperación internacional

Consolidación fiscal y cooperación internacional

Consolidación fiscal y cooperación internacional

Consolidación fiscal y cooperación internacional

Consolidación fiscal y cooperación internacional

Enlace copiado
Un ajuste fiscal con menores costos políticos y connotaciones menos recesivas se imponía desde la tercera administración de ARENA cuando el déficit promedio (3.56 % del PIB) más que triplicó el registrado en el período anterior (1.06 %). Pero no era solo ese desbalance el que obligaba a tomar medidas drásticas, tanto del lado del gasto como de la tributación, sino también las exigencias del sistema monetario que entró en vigor a partir de 2001, cuyo éxito tenía como premisa básica una férrea disciplina fiscal.

Ahora, con una deuda pública que duplica el coeficiente recomendado para economías similares a la nuestra (sin incluir el irresponsable endeudamiento municipal que ronda los $500 millones y los nuevos cálculos del PIB), un déficit estructural atribuido en buena medida por el gobierno al antiguo sistema previsional, con una clasificación de riesgo que degrada los títulos de la deuda soberana a la categoría de basura, con la imposibilidad gubernamental de honrar sus compromisos a tiempo (FODES) y más grave aún, con haber incurrido en un impago –cuando había recursos para evitarlo–, el estado calamitoso de las finanzas públicas ha rebasado, por su gravedad, cualquier referente histórico, excepto talvez la debacle de los años treinta cuando los salarios de los servidores públicos se pagaban con papeles a la espera de que los especuladores, a la vuelta de la esquina, se los compraran por una bicoca.

Es en este escenario tan complicado que la cooperación internacional ha estado desde hace varios años tratando de ayudar al gobierno a salir del embrollo en que ha metido al país, pero la consabida polarización y la falta de voluntad para flexibilizar posiciones están empeorando las cosas a un ritmo peligroso. Sin duda esto llevó a las entidades involucradas a elevar el problema al escrutinio público, mediante sendos eventos realizados en un lapso de solo dos semanas. En el primero de ellos se discutió el mismo desde diferentes ángulos que fueron abordados por expertos nacionales, donde el tema previsional, el riesgo del default, el imperativo de un pacto fiscal creíble y el entrampamiento económico adquirieron relevancia especial.

El segundo, en cambio, sirvió de plataforma para compartir experiencias internacionales de éxito, con advertencias de las consecuencias de un ajuste desordenado. Creo que a esto se refería la señora embajadora Manes, cuando insinuó que lo que los salvadoreños hemos estado haciendo “es pintar la casa y poniendo cortinas nuevas”, lo que por sí solo insinúa que hay más preocupación en la comunidad internacional por un problema que puede incluso desbaratar lo poco que hemos logrado en democracia. En el enfoque de la cooperación sin duda está presente la debacle de Grecia y aquí cerca, la de Puerto Rico. Es más, la embajadora públicamente señaló que la cooperación internacional es insuficiente para enfrentar la situación. Pero nuestros dirigentes tampoco procesan la idea de que si no se cumple el acuerdo fiscal y no se pasa por la ventanilla del FMI, al país se le cierran otras fuentes de financiamiento, incluyendo multilaterales y bilaterales. Mientras tanto, en el primer evento los dos representantes del gobierno de origen extranjero –uno de ellos con un sombrero de un colegio de profesionales– dijeron más menos lo siguiente: el primero, sin la reforma previsional propuesta por el gobierno la solución vendría por la desdolarización; en tanto el segundo, en tono mezclado de cinismo e ignorancia, cerró con que el país no necesitaba de ningún ajuste. ¿Con quién nos quedamos y quién quiere gobernar a partir de 2019?
 

Tags:

  • dolarizacion
  • disciplina fiscal
  • gastos
  • impuestos
  • deuda municipal
  • pensiones
  • polarizacion

Lee también

Comentarios