Lo más visto

Contienda por la Presidencia: personalidades y propuestas

Nuestra función como observadores analíticos y luego como electores ciudadanos nos hace seguir muy atentamente el día a día de este fenómeno en movimiento.
Enlace copiado
Enlace copiado
Los candidatos a Presidente de la República, por parte del FMLN y de ARENA, Salvador Sánchez Cerén y Norman Quijano, están ya en campaña desde hace meses. El tercer candidato, Elías Antonio Saca, viene en una alianza de partidos pequeños. En esta oportunidad tendremos, pues, una competencia triangular sin precedentes, que será sin duda otra prueba para la dinámica democrática que se viene desplegando en el país desde los Acuerdos de Paz. A partir de la elección de 2009, cuando se dio la primera alternancia en el ejercicio de la conducción política, se ha abierto el espacio para que la contienda sea cada vez más competida.

Como es bien sabido por experiencia, aquí y en todas partes, una elección presidencial pone su foco principal en la figura del candidato. El régimen presidencialista personaliza al máximo la competencia, y más cuando el presidencialismo tiene las características tradicionales del nuestro, que ha heredado muchos de los rasgos del viejo caudillismo. Si esto se une a la debilidad endémica de nuestro esquema institucional, es muy fácil colegir que la personalidad, el modo de ser, la habilidad o la inhabilidad para conectarse con otras personas y con el ambiente se vuelven factores claves en el desempeño de la compleja función por cumplir.

El electorado, en sus diversos ámbitos y niveles, tendría que estar muy atento a la forma en que cada candidato se presenta y se desenvuelve, para tener algunas ideas precisas sobre cuál podría ser su conducta ya en el cargo. Hay que recordar en todo caso que el poder es una especie de droga de efectos imprevisibles en sí, y por ello los encargados de ejercerlo deben contar con los recursos anímicos que posibiliten un efectivo control y una gestión consecuente. Y cuando se trata de una realidad tan complicada y demandante como la que se da en el presente y se avizora en el futuro, tales capacidades resultan aún más indispensables.

Una elección presidencial es, fundamentalmente, una apuesta a la confianza, en la figura del candidato y en la oferta de gestión que trae consigo. Merecer y acumular confianza ciudadana son, entonces, elementos decisivos a la hora de medir fuerzas. En este punto no pareciera que ninguna de las fuerzas en competencia está debidamente actualizada, y eso hace que sea más difícil anticipar resultados concretos. Quedan aún bastantes meses antes del día de la definición final, y tanto los partidos como los candidatos tienen tiempo para revisar estrategias, tanto personales como propositivas, en consonancia con lo que la realidad y la ciudadanía demandan. No hacerlo sería anclarse en el pasado, cuando el presente apremia y el futuro reclama.

Los partidos más grandes se cobijan en su “voto duro”, que también se les puede volver un lastre cuando se requieren giros innovadores, como es la actual coyuntura. La tercera opción que se plantea con la candidatura de Elías Antonio Saca depende mucho más del atractivo que pueda desplegar éste en el electorado, lo cual también está por medirse. Según venimos percibiendo hasta la fecha, nadie por ahora tiene nada seguro. Esto, en vez de disparar ansiedades debería estimular creatividad. El momento histórico, en fusión con el momento político, así lo exige.

Nuestra función como observadores analíticos y luego como electores ciudadanos nos hace seguir muy atentamente el día a día de este fenómeno en movimiento. La democracia salvadoreña, con todos sus defectos y carencias, está en acción, y eso es lo más determinante.

Tags:

  • regimen presidencialista
  • personalidad
  • recursos animicos

Lee también

Comentarios