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Contra la corrupción

Es la iniciativa de la academia para los próximos 14 meses. Conviene partir de la comprensión del concepto para visualizar el alcance.
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Sandra de Barraza / Columnista de LA PRENSA GRÁFICA

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El diccionario dice que corrupción es la acción de corromper o corromperse; es una situación o circunstancia en la que los funcionarios públicos u otras autoridades públicas están corrompidos. Corrompido es sinónimo de putrefacto, de podrido, de pervertido, de depravado. El corrupto compra o soborna a una persona que ejerce funciones públicas con dádivas. ¿Dádiva? Es la acción de dar “gratuitamente”, es cosa que se da gratuitamente, dice el diccionario. (¿?)

Los corrompidos son dos actores, uno que ejerce funciones dentro de la burocracia del Estado, que se supone que debe velar por el bien común. Otro externo que tiene intereses particulares y que para mantenerlos y beneficiarse más que otros otorga beneficios financieros o no financieros al burócrata. Obvia tramitar los permisos o reduce sustancialmente el tiempo para obtenerlos. El corruptor no acata la ley para beneficiarse y tiene a un personaje dentro de la administración pública que lo tolera y facilita. El corruptor se beneficia y afecta a otros similares y a la sociedad en su conjunto.

Los corrompidos se benefician del acceso a información. Tienen información privilegiada sobre requisitos de licitaciones; el burócrata adecua los requisitos al perfil de la empresa y el empresario interesado, así establecen criterios para dejar a otros fuera de la competencia. El corrompido otorga el proyecto al amigo, al pariente del amigo, al familiar del amigo o el compadre. Esta práctica deja fuera a muchos que podrían dar mejores bienes y servicios al Estado, en calidad y precio. El corrompido puede tener beneficios económicos o simple y sencillamente tener la certeza de un trabajo futuro.

Los corrompidos se benefician de sus cargos para hacer o dejar de hacer. Es práctica del burócrata el menor esfuerzo en el menor tiempo posible. Muchos entran al servicio esperando su jubilación. Entran a diario al trabajo a hacer vida social olvidándose de la razón, la justificación y la fuente de su salario. Se organizan en sindicatos para “velar por sus intereses” sin importar que afectan los derechos humanos. El jefe corrompido no toma decisiones, no se atreve a enfrentarlos por las consecuencias. Los dejan estar, los deja devengar y los dejan siendo carga financiera para la sociedad.

Hay muchas modalidades de corrupción dentro de la función pública. Modalidades que son estimuladas externamente para beneficios particulares. Los beneficiados se oponen a la transparencia y a la competencia. Callan porque no estarían a tono, pero... fortalecen todo mecanismo para obstruirlas. El funcionario, con poder para hacer la diferencia, terminándolo por la temporalidad de su cargo, irrespetando el marco legal que rige al empleo público.

La corrupción es un tema complejo. Hemos venido padeciéndola con las implicaciones serias en la confianza y la credibilidad institucional. Hemos venido aceptándola con expresiones que poco alientan al ingreso de profesionales competentes y honestos a la función pública. La gente honesta se cuida de las acusaciones fáciles y las descalificaciones generalizadas.

La iniciativa es esperanzadora. Aglutina a reconocidas instituciones de educación superior en un esfuerzo social, económica y políticamente clave. Tienen oportunidad de investigar y de informar para elevar la cultura política de la gente. Tienen que asegurar que a la gente le importa el uso de sus tributos.

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