Contrafuego, una opción ciudadana

Desde hace siglos y aunque parezca una paradoja, los campesinos alrededor del mundo aprendieron a apagar los incendios forestales sin agua. La técnica aplicada es provocar un incendio controlado y hacer que el fuego se encuentre con el que se quiere apagar. Es decir, se induce un fuego para que cuando llegue allí el incendio no se propague –por falta de combustible– y se extinga.
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Haciendo una analogía, este artículo llama contrafuego a la acción ciudadana dirigida a contener la polarización partidaria-ideológica que tiene al país sumergido en una profunda crisis. A tal grado llega la polarización que nadie asume la tarea de gobernar para el bien común y todos señalan al adversario como el responsable de las dificultades. En este ambiente intolerante, toda persona que piense u opine distinto es descalificada o desacreditada.

Tan efectiva ha sido la estratagema de la polarización que la mayoría de salvadoreños prefiere cerrar los ojos y guardar silencio ante una sociedad que se descompone y desangra. La apatía e indiferencia ciudadana le permite al poder político ejercer el control del aparato estatal y a las bandas criminales dominar a múltiples cantones, comunidades y barrios.

¿Cómo se puede aplacar “el fuego” (polarización)? Activando la participación ciudadana, promoviendo el diálogo público-privado y luchando contra la corrupción. Prueba de ello es que los países con mejor calidad de vida tienen una buena educación y sólidas instituciones democráticas. La polarización en El Salvador, entonces, sirve para esconder los problemas estructurales y mantener el statu quo. Es decir, si los ciudadanos y sus organizaciones se dejan intimidar por la polarización, la paz social y el progreso se alejarán cada día más del país.

La polarización que predomina en la sociedad salvadoreña se asemeja a un incendio forestal que se expande por todo el territorio nacional. Consiguientemente y dado que hay operadores políticos que pretenden avivar la polarización (dividir el país), conviene que los ciudadanos defiendan democráticamente sus derechos e intereses. ¿Cómo? Participando y fortaleciendo sus iniciativas y movimientos. A continuación se destacan tres áreas de acción ciudadana.

Área 1. Apoyar –abierta y públicamente– la separación de poderes (controles y contrapesos), la aplicación de la ley y la lucha contra la corrupción e impunidad.

Área 2. Participar antes, durante y después de las próximas elecciones municipales, legislativas y presidenciales. Esto significa ir a votar y motivar a más conciudadanos a que también lo hagan, y exigirles a los funcionarios que realicen bien su trabajo y rindan cuentas.

Área 3. Potenciar la incidencia de la sociedad civil y promover los derechos y deberes de los ciudadanos según la Constitución de la República. Las organizaciones sociales deberían ser propositivas y sumar esfuerzos hacia objetivos comunes. La polarización disminuirá en la medida que la ciudadanía se involucre en el control de la gestión pública.

Conclusión: la polarización equivale a un gran incendio que amenaza a la naciente democracia salvadoreña. Por ello, la sociedad civil debería levantar su voz constructivamente en el marco del intenso proceso electoral que está en marcha. Una opción democrática es combatir el “fuego partidario” (polarización) con el “fuego cívico” (participación). ¿Cómo? Analizando, presentando y debatiendo propuestas con los dirigentes partidarios y candidatos en 2017-2019, y divulgando los compromisos adquiridos por los futuros gobernantes.
 

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