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Contrapoder

A los medios sí se les presta atención. A tal punto que Bukele les tiene miedo. A tal punto que decide crear un nuevo medio.

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Florent Zemmouche - Colaborador de  LA PRENSA GRÁFICA

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La ventaja que tiene un presidente sobre todos sus opositores cuando es un buen calculador es que puede escoger el terreno de juego y sus adversarios. Es el caso de Bukele. Su ascenso, su puesto y su gestión actual del poder a fines meramente electorales lo muestran: Bukele es un buen estratega. Y es también por eso que es peligroso.

Si consideramos las opciones que prefiere Bukele para asegurar su popularidad y por lo mismo acentuar su poder durante su estadía en casa presidencial con las próximas elecciones legislativas en mente, es interesante ver que el adversario designado es la prensa. Medios, periódicos y periodistas. Un panorama básico: poder por un lado, contrapoder por el otro. Es interesante y, sobre todo en este caso, inquietante. Revela varios aspectos de las perspectivas que Bukele tiene del país, de su situación, de su evolución y de su gente.

Lo primero que muestra y que pudiera parecer sorprendente es que Bukele ha escogido como principal opositor una entidad que se encuentra fuera del campo estrictamente político. En otras palabras, no ha designado un partido o un político. Pues es verdad que sus eventuales amenazas o ya las derrotó en la elección presidencial, o estas no pudieron (re)nacer después de tal derrota. Ilustra sin duda el estado alarmante de la oposición, inexistente o pésima; ninguna figura opositora logra crecer en un océano de políticos torpes e impopulares. Por tanto, Bukele no se preocupa de eso. Recicla viejos políticos, ambiciosos especímenes o cualquier individuo que quiera ser marioneta. Nadie ni nada para molestar al presidente. Bueno, al menos en la esfera política.

Porque si a la mayoría de los políticos de oposición ya nadie o casi nadie los escucha, a los medios sí se les presta atención. A tal punto que Bukele les tiene miedo. A tal punto que decide crear un nuevo medio. Al analizar de esa forma el panorama, Bukele confirma que el mayor golpe que se le ha dado por ahora (sin contar por supuesto el autogolpe del 9F) fue la investigación de El Faro sobre sus negociaciones con la MS-13. Se puso nervioso, se molestó y ha declarado desde entonces una guerra a los medios mediante una obsesión perniciosa: los periodistas que hacen su trabajo se han convertido en sus únicos y principales adversarios.

Sucesión lógica: Bukele crea entonces su propio medio. La idea en potencia y ahora la existencia en acto de dicho medio serían risibles si no fuesen generadas por dinero público sin que se encuentre ahí ninguna utilidad para los salvadoreños. En el noticiero y en el periódico, cantan sin parar que “no es propaganda” cuando se trata de una operación del poder, para el poder, por el poder. Para ilustrarlo, otro autogol de esos charlatanes: Carlos Bruch publicó un video en Twitter donde camina en el estudio del noticiero afirmando que es periodismo “del verdaderamente incómodo”. ¿Cómo es posible que un candidato a diputado (por Nuevas Ideas, por supuesto) se pasee tranquilamente en el espacio de trabajo de un medio “independiente”?

Con lo del periodismo incómodo, se hace referencia a El Faro, como se atacaba a LA PRENSA GRÁFICA con la primera portada del Diario El Salvador. Un medio que no puede existir sin compararse a los otros, que existe solo a través de los otros. Si no, no es nada. Vacío. Un producto bukeliano.

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