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Coronavirus y sus historias de amor

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Karla Rivas

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El COVID-19 ha venido a sacudir el mundo, a demostrar lo vulnerable que es la humanidad ante emergencias sanitarias como esta, de gran magnitud. Este virus vino a imponer la agenda de 2020, que ahora nos obliga a permanecer en casa para evitar el contagio, a protegernos de algo que no podemos ver y a actuar sobre lo que no podemos predecir.

Somos seres humanos, y, en diferentes niveles, todos estamos alertas de lo que el COVID-19, o como comúnmente lo llamamos “coronavirus”, pueda representar en nuestras vidas o en las de nuestras familias. Los sentimientos que emergen son la preocupación, el temor, la incertidumbre, pero también hay quienes, en medio de la crisis, demuestran amor.

En estos tiempos turbulentos, quiero dedicar este espacio para inmortalizar esas historias de amor que se están viviendo en plena emergencia, porque vale la pena recordar que somos personas y la solidaridad en estos momentos es clave, tanto para practicarla como para reconocerla.

El salvadoreño es por naturaleza el ser humano sobre la tierra que da la milla extra por los demás, incluso por personas que no conoce, y más si esa persona está en un momento de necesidad. Pero en un momento único en su historia, no solo hemos visto a los salvadoreños unidos por la causa sino a la empresa privada y a las autoridades, trabajando juntos, día y noche, como un solo equipo, para hacer frente a la situación.

Los albergues de cuarentena han sido escenarios donde se han visto verdaderas obras de amor. La tecnología ha sido clave para que autoridades y albergados soliciten apoyo a la población. Así, desde pares de zapatos, ropa, comida, medicinas, artículos de limpieza y de primera necesidad, han ido llegando a los albergues. Estas donaciones llegan en un momento crítico, en el que ni siquiera el que dona sabe con certeza si a futuro va a ser él quien esté en cuarentena, lo cual lo hace aún más admirable.
Por lo que se puede ver en las publicaciones de personas que están dentro de los albergues, la solidaridad ahí aflora. Han hecho nuevos amigos, comparten alimentos, se apoyan. Estar ahí de por sí es todo un reto de convivencia social, sin embargo, como todos buenos salvadoreños, le están viendo el lado positivo a la situación.

El público, expectante, anima a las personas que están en cuarentena con mensajes de solidaridad, con hashtags e iniciativas de apoyo. Todos, de alguna manera, estamos viviendo esa cuarentena, pensando en los albergados y elevando alguna oración para que la situación pase rápido y todo vuelva a la normalidad.

Para quienes no estamos en albergues también hay muchas formas en las que estamos demostrando amor. Una de ellas, y la más importante, es previniendo para no contagiarse ni contagiar. El amor se demuestra al evitar visitar a nuestros seres queridos, aunque los extrañemos; lavarnos las manos constantemente; no salir de casa, si no es necesario; no difundir noticias falsas que generan aún más paranoia; respetar y ser comprensivos con la familia con la que vivimos y con quienes vamos a vivir a lo “Big Brother” en esta emergencia. Este es el momento de demostrar que el amor va mucho más allá de los besos y los abrazos. Esforcémonos para que las historias de amor que se escriban en esta emergencia sean tan poderosas que sean capaces de salvar vidas. El amor todo lo puede.

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