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Corredores productivos: Aportando conocimiento e infraestructura para la prosperidad

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El sol manifiesta todo su esplendor en un punto de los 321 km de línea costera. Luis, un pescador artesanal, inicia su faena diaria. Cada día, arrastra su pequeña embarcación por más de 250 metros de lodo y arena. La mala condición de la calle no permite que ni él, ni sus compañeros, y ni siquiera los vehículos avancen rápidamente. Ramiro, un pequeño comerciante, no desea maltratar su valiosa inversión, un pick up de segunda, oxidado, que con mucho esfuerzo adquirió y aún sigue pagando y que le sirve para transportar una limitada cantidad de pescado y mariscos.

A unos pocos kilómetros un grupo de niños, aún en sus uniformes, regresan de la escuela. Al escuchar el sonido del pick up y como si fuera un reflejo automático, se tapan sus caritas usando camisetas blancas a manera de pasamontañas para sortear la nube de polvo que se levanta. Luis José es hijo de Luis, el pescador, entra a casa, abraza a su abuela, quien le pide lo besa y le pide “quítate ese trapo de la cara, pareces un delincuente con pasamontañas”, “ojalá que en vida me toque ver, algún día este camino asfaltado”.

Este breve episodio es la realidad diaria en las comunidades de la Franja Costero Marina de El Salvador. Esta zona comprende el 34 % del territorio nacional, incluye a 75 municipios, el 22 % de la población nacional y una de las zonas menos desarrolladas del país.

En esta región, más de la mitad de la población vive en condiciones de pobreza y tiene porcentajes de analfabetismo superiores al promedio nacional. Las empresas que allí operan tienen una muy baja productividad y la infraestructura no tiene las condiciones básicas. Sin embargo, es una zona de muchas riquezas naturales, con el 51 % de las tierras más fértiles del país y 100,000 km² de recursos marinos. Para contribuir a mejorar esta situación y aprovechar todo su potencial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) financia desde 2016 el Programa Corredores Productivos por un monto de $40 millones, una inversión de 5 años. El programa busca beneficiar a la población dentro de 3 núcleos de la Franja Costero Marina alrededor de Acajutla, Jiquilisco y La Unión.

La ejecución la realizan los ministerios de Economía (MINEC) y de Obras Públicas (MOP). Con esta operación se busca aportar el conocimiento empresarial y la infraestructura adecuada para contribuir a aumentar la productividad de esta zona. En asocio con el CONAMYPE, se atenderá brindando servicios empresariales y cofinanciamiento de proyectos. Se priorizarán 30 municipios.

Por otra parte, el MOP tiene a su cargo ejecutar un conjunto interesante de infraestructuras viales, marinas y productivas. Estas obras incluyen el camino a Playitas y el camino de San Marcos Lempa, así como 3 muelles en el Golfo de Fonseca, la rehabilitación del muelle artesanal de Acajutla y el camino, donde se proyecta construir el malecón de La Unión.

El lema del BID es “Mejorando Vidas” y con este programa estamos convencidos de que se impactará positivamente las vidas de los pobladores de la Franja Costero Marina.

La aspiración y resultado es que Luis pueda realizar su faena diaria en un muelle de mejor calidad y llevar su recolección de peces y mariscos a un centro de acopio con refrigeración adecuada y así obtener un mejor precio por su mercancía. Que Ramiro, el conductor del pick up, pueda transitar por una calle que no dañe su vehículo, reciba entrenamiento de uno de los programas de CONAMYPE, mejore sus capacidades empresariales. Que la abuela acompañe a la inauguración del camino a Playitas y, lo más importante, que Luis José tenga cerca de donde ha crecido mejores oportunidades, pueda superarse, permanezca en su tierra y que, con tantos otros salvadoreños de la franja, continúen contribuyendo a la prosperidad de esta hermosa región.

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