Creatividad, un desafío para la formación profesional

Durante el IV Congreso denominado “El Salvador y la Industria 4.0: Desafíos y oportunidades para la formación profesional”, organizado recientemente por el Instituto Salvadoreño de Formación Profesional (INSAFORP), los conferencistas y panelistas participantes fueron planteando las principales habilidades y competencias profesionales que requieren las personas para integrarse y sostenerse en el mercado laboral presente y futuro.

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Astul Yanes

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Basados en ese marco de referencia, todos ellos sin excepción, coincidieron en que desarrollar la creatividad es uno de los desafíos más importantes e insoslayables que tiene que enfrentar la formación profesional.

 

Pese a que este planteamiento no es nada nuevo en El Salvador, lo que se debe rescatar es el hecho que en este foro anual, el más importante a nivel nacional, se haya destacado a la creatividad como uno de los retos más apremiantes en cuanto a competencias laborales se refiere.

 

Se está hablando de esa creatividad que implica un comportamiento y proceder constructivo y a la vez productivo, cimentada en la realidad, y que tiene que ver con crear algo nuevo que es valioso, y con la capacidad de descubrir nuevas y mejores formas de hacer las cosas; portadora de algunos de sus atributos relacionados entre sí: originalidad, novedad, pertinencia, relevancia, transformación y espontaneidad.

 

Concebida así, la creatividad es una competencia o habilidad que requiere ser tratada de manera genérica o transversal en la formación profesional, pues debe ser desarrollada por todas las personas, independiente del nivel y tipo de formación que tengan, porque es indispensable para el desempeño en el área laboral y personal.

 

Formar profesionales creativos del siglo XXI implica el desarrollo de esta competencia en el ámbito teórico y práctico; pero además incluye la necesidad de fomentar, a través de la capacitación, habilidades para trabajar en equipo y brindar herramientas para que adquieran una mejor capacidad de toma de decisión.

 

Lo anterior sumado a nuevas metodologías, nuevas estrategias de evaluación permanente que permitan el logro de las competencias genéricas y específicas, harán que estos sean además de creativos, más productivos.

 

Es importante destacar, que la competencia transversal de la creatividad en un entorno real y complejo que requiere romper paradigmas necesita de la flexibilidad mental de todos los actores dentro de la cadena productiva: directivos, empresarios y formadores, entre otros, para adaptarse y responder a los nuevos desafíos de acuerdo con los avances mundiales sobre ciencia, tecnología e innovación.

 

Tal y como lo dijo el experto en Industria 4.0 Víctor Telles, durante su conferencia en el congreso, hay que priorizar las aptitudes, es decir, una empresa puede capacitar a su personal en el manejo de una máquina, pero no puede enseñar la creatividad u otras habilidades blandas.

 

Estas últimas se refieren precisamente a la comunicación, relacionamiento, actitudes proactivas y por supuesto a la creatividad, entre otras, y que es necesario fomentar durante la formación profesional.

 

Frente a este contexto es necesario plantear tres preguntas: ¿Está dispuesto el INSAFORP, como ente rector de la formación profesional, a enfrentar este reto de la creatividad? ¿Está preparado para liderar la implementación de la creatividad y otras habilidades blandas en la formación profesional? ¿Quiénes deberían ser sus aliados en este esfuerzo?

 

Este tipo de congresos permiten replantearse y actualizarse en cuanto a las nuevas tendencias del mercado laboral, que en definitiva requieren personas preparadas con conocimientos académicos, pero también con habilidades blandas desarrolladas. Por ello felicito esta iniciativa del INSAFORP, por propiciar estos espacios de reflexión e intercambio de experiencias en torno al presente y futuro de la formación profesional.

 

 

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