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Créditos electorales

Huelga comentar que en algunos hogares salvadoreños hacen malabarismos para llevar sustento a sus familias, es toda una odisea económica y eso sí es delicado para la convivencia de un país.
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Lo mismo sucede cuando el Estado no tiene plata, no hay armonía social y muchas veces sucumbe en la desesperación. Se le suplica al gobierno y a la oposición que se pongan de acuerdo para la aprobación de los créditos.

Los salvadoreños lo que necesitamos es trabajo o que nos ayuden a emprender nuestra propia empresa y no estar pensando en esas sesudas y deliberadas reuniones.

La clase política ha devaluado su credibilidad, siempre con estrategias consabidas de mercadeos de aceptación, incluso populista o como dicen en mi pueblo, “esa treta está muy choteada”.

Hay una sarta de rivalidades que es parte lúdica política. No tenemos a quién admirar, quién nos suspenda el aliento de querer hacer bien las cosas o caer desplomados como títeres sin hilo y decir con este la vamos a hacer. Se está viendo personas que desdicen su actitud con su ocupación, todo lo llevan a la pachorra, también la forma de sentarse en las curules, ese lenguaje técnico inconexo es una monserga, la forma de ingerir alimentos, cómo combinan sus vestimentas, es muy cierto “que el hábito no hace al monje, pero sí lo diferencia”. Ese proceder tautológico en entrevistas y lo desdibujado de sus rostros avinagrados viene siendo una agresión pasiva. Robert Greene en su libro “Maestría” dice: “Aplazar un proyecto, llegar tarde o hacer comentarios incidentales concebidos para disgustar a la gente son formas comunes de agresión pasiva de bajo nivel”.

En nuestro país casi no tenemos recursos naturales, buena parte de nuestra economía está a la espera de una contraseña mensual del hermano lejano.

Ahora está de moda que cuando posan para una fotografía, proyectan una imagen seria, adusta de un IQ elevado, incluso cautivador, para dar la sensación que están muy preocupados, ya no son muy coherentes esas estrategias histriónicas. El inversionista extranjero tiene sus honrosas reservas para invertir en nuestro país, por esa balumba de inseguridad y de precaria economía. Hay que apostarle al turismo interno y externo, al emprendimiento, a la microempresa con incentivos y créditos blandos independientemente de la situación que vivimos.

Un día de estos estaba en el parque sentado en una banca, a un lado conversaban dos señoras, de aspecto humilde. Una de ellas dijo: “mire, niña, qué ingratos estos areneros, no quieren aprobar los créditos, quieren hacer tronar al FMLN”. La otra señora contestó: “si tronados ya están, a los que nos están haciendo tronar es al pueblo, muchos salvadoreños andamos más templados que una cuerda de violín, los del FMLN se hacen los sufridos que no tienen pisto y los areneros dicen la misma cantaleta, que si les aprueban más créditos lo van a malgastar; mire, niña, estos ‘créditos son electorales’”. Las dos señoras se despidieron, posteriormente me quedé elucubrando en mi exiguo rendimiento intelectual con mi achacosa memoria.

Hemos perdido serenidad, tenemos que ser realistas, hay que dejar de remilgos, necesitamos que aprueben esos créditos, que sean bien orientados y que lleven bienestar a nuestros ciudadanos, no podemos vivir por un acto de birlibirloque. Los preclaros en sabiduría popular dicen que la gente se decanta por quien le favorece y no por quien le empobrece.
 

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