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Creerse la Constitución

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Javier Castro De León / Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA

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En dos días concluyen su período de 9 años los cuatro magistrados de la Sala de lo Constitucional y para ahora viernes, está prevista la plenaria legislativa en la que se espera se elija a cinco magistrados propietarios y cinco suplentes, cuatro de los cuales integrarán la Sala de lo Constitucional hasta 2027, y es por ello que la elección es crucial para el Estado de derecho, puesto que dicho tribunal constituye la última línea de defensa de la Constitución.

Recientemente, el Centro de Estudios Jurídicos rindió homenaje a los magistrados salientes: Belarmino Jaime, Florentín Meléndez, Rodolfo González y Sidney Blanco, merecido reconocimiento a destacados juristas pero sobre todo a verdaderos patriotas, por el trabajo realizado con independencia y valentía en la Sala de lo Constitucional desde 2009.

En dicho acto, uno de los homenajeados manifestó que algo que tuvieron presente desde el principio era que los ciudadanos se creyeran la Constitución. Sin lugar a dudas esto se ha logrado, pues se recuperó la confianza en la justicia constitucional y los salvadoreños actualmente tienen la certeza que ante la violación de sus derechos fundamentales pueden acudir a la Sala de lo Constitucional, así como para poner freno al poder público cuando en sus actuaciones vulnera la Constitución. La ciudadanía deja de creer en las constituciones y su eficacia, cuando estas no pasan de ser expresiones líricas llenas de principios y buenas intenciones pero que no se aplican en la realidad, y cuando no existe un tribunal independiente capaz de velar por su respeto, cuando hay afectaciones en el goce de los derechos fundamentales de la población y cuando sus normas son quebrantadas.

El gran legado que deja la Sala de lo Constitucional es el haberse desempeñado con independencia, y haber demostrado que la Constitución es una norma con vida en beneficio de la ciudadanía. Esto no significa ausencia de errores o criterios de los que se difiera. Lo que es inaceptable es cuando se ataca la independencia judicial por no estar de acuerdo con un fallo o querer incumplir sentencias, o pretender procesar a magistrados o removerlos, o llevar a cabo actos intimidatorios y amenazas anticipándose a una determinada resolución, prácticas antidemocráticas que desafortunadamente han sucedido durante todo el período de los magistrados salientes.

Está en manos de la Asamblea Legislativa terminar adecuadamente el proceso y realizar una elección por razones de idoneidad y sin retrasos a más tardar el 15 de julio, y así evitar situaciones críticas y riesgosas para la institucionalidad democrática, tal como sería la ausencia de la Sala de lo Constitucional, por la imposibilidad que tendría de integrarse por falta de cuórum, al solo quedarse con un magistrado propietario y uno suplente. Los diputados tienen la obligación de elegir bien, en tiempo y además motivar su decisión de forma detallada.

El desafío que tenemos en El Salvador es que no haya retrocesos y que los magistrados que se elijan continúen con el legado de independencia judicial que ha dejado la Sala de lo Constitucional, a fin de que los ciudadanos sigan creyendo en la Constitución como un instrumento que impacta en su vida desde la perspectiva de sus derechos. Muchas gracias, señores magistrados, por haber hecho historia al enaltecer la justicia constitucional.

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