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Crisis Política = R+P+C+C

La ecuación de la crisis política que vive El Salvador es R+P+C+C, que corresponde a la sumatoria de cuatro elementos: Resentimiento Social (R), Polarización Ideológica (P), Centralismo (C) y Corrupción (C).
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La idea de plantear el embrollo político a través de cuatro elementos interrelacionados es motivar el diálogo nacional para superarlo.

Para contextualizar la ecuación aquí presentada, se destacan los siguientes puntos: (1) El mundo avanza sin esperar a ningún país y la trilogía antidemocrática (corrupción, impunidad y criminalidad) obstaculiza el logro de la paz social y el progreso en Centroamérica; y (2) El Salvador es una sociedad fracturada (uno de cada cuatro compatriotas vive en el exterior) y ha transitado de la violencia política (1971-1991) a la violencia delincuencial (1999 a la fecha). En este marco, a continuación se describen los principales elementos (R+P+C+C) que están a la base de la crisis política.

R (Resentimiento Social): es un fenómeno psicosocial que se manifiesta en actitudes individuales y colectivas de frustración, rencor y agresividad. Este comportamiento se refleja en el odio con quienes piensan distinto o con quienes tienen diferente condición económica. Este sentimiento negativo es cultivado por los que promueven una mayor intervención gubernamental (neoestatistas) y los que procuran el máximo ímpetu del mercado (neoliberales). Ambas corrientes crean un ambiente de intransigencia y por ende, la animadversión pudiera ser una estratagema compartida para lograr o mantener el poder público (en detrimento de la participación ciudadana).

P (Polarización Ideológica): es el proceso por medio del cual la opinión pública se divide en dos extremos ideológicos: los apoderados del gobierno (neoestatistas) y los defensores del mercado (neoliberales). En términos políticos, la polarización se manifiesta en la división electoral en dos corrientes opuestas (izquierdas y derechas). El centro político es débil y ello contribuye a que los connacionales de la llamada “clase media” sean los que más impuestos pagan al erario público, y paradójicamente, sean los que menos inciden en las medidas económicas.

C (Centralismo): es el modelo de gestión pública que concentra las decisiones en el nivel central, restringiendo las iniciativas y recursos a las esferas subnacionales (regional, departamental y municipal). Esta forma de gobierno deposita el poder público en cúpulas partidarias o económicas de la ciudad capital y dificulta que los ciudadanos y sus organizaciones tengan peso específico y voz propia.

C (Corrupción): es el abuso del poder para beneficio económico, personal o político que socava la democracia y favorece la expansión del crimen organizado. Este fenómeno afecta a la sociedad porque desvía fondos públicos destinados a la lucha contra la pobreza. Por ello y dado que la corrupción es practicada por burócratas de todos los signos ideológicos, los contribuyentes desconfían cada vez más de los gobernantes.

Conclusión: la superación de la crisis política no se visualiza en el panorama nacional. Este impasse aumenta la probabilidad de que el pacto fiscal solo aborde el problema de liquidez (apagar el incendio). Consiguientemente y en vista de que la ecuación R+P+C+C favorece el desacuerdo nacional, la ciudadanía debería responderse estas preguntas: ¿Le conviene cambiar el statu quo a quienes se benefician del centralismo y corrupción? ¿Le conviene construir un Plan de País a quienes se favorecen del resentimiento social y polarización ideológica?

Tags:

  • corrupcion
  • crisis politica
  • polarizacion
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