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Cuando se cierre el portón del populismo...

Cuenta la historia sobre un granjero latinoamericano que fue invitado a visitar una finca en España, donde elaboraban unos jamones caseros muy afamados.
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Al llegar y pasar por las porquerizas, le llamó la atención una hembra que amamantaba a una camada de lechones. Por curiosidad, le preguntó al hijo del patrón: —¿De qué raza son esos cerdos?– Respondiéndole: —¡Espere que llamo a mi padre!

Por la puerta emergió don Prudencio, quien sin mayor preámbulo le preguntó: —Amigo, ¿sabe cómo se cazan los cerdos salvajes? —Bueno, creo que los perros los acorralan y con un fusil los abaten– le contestó el visitante, presintiendo que la historia venía por otro lado y que el viejo sabía más. —No es así– le dijo don Prudencio y prosiguió: —Y cuando le cuente cómo los cazo y cómo los “amanso”, podrá sacar algunas conclusiones acerca de por qué a muchos países les va tan mal–... Y añadió: —En ese monte que ve al fondo, abundan las manadas de cerdos salvajes. Para cazarlos comienzo por buscar un claro donde tiro puñados de maíz. Cuando los cerdos lo descubren, van a comer todos los días. Una vez acostumbrados, construyo una cerca en uno de los lados y sigo poniéndoles comida. Durante unos días desconfían, pero vuelven. Entonces hago otra cerca formando una “L”, y continúo poniéndoles alimento para que regresen a comer. Y así sucesivamente hasta dejar solo una abertura para un portón. Para entonces se han acostumbrado al maíz fácil, le han perdido el miedo a las cercas, entran y salen con naturalidad. Finalmente coloco el portón, lo dejo abierto y sigo poniendo maíz, hasta que encuentro la piara comiendo, entonces cierro la puerta. Al principio empiezan a correr en círculos como locos, pero ya están sometidos. Muy pronto se tranquilizan y vuelven al alimento fácil, ya que se olvidaron de buscarlo por sí mismos, y aceptan la esclavitud.

Moraleja de la historia: Nosotros, debemos darnos cuenta de que ese “UNIDOS PODEMOS PROGRESAR”, demagogo y populista, procederá de la misma manera que don Prudencio con los cerdos. Nos tirarán maíz gratis disfrazado de programas de ayuda, empleos públicos, subsidios y un largo etcétera. Todo a costa del sacrificio de las libertades que nos van confiscando migaja a migaja. ¿Acaso no vemos que toda esa “maravillosa ayuda” que reparten los gobiernos populistas lo hacen con el dinero que el pueblo les entrega para administrarlo bien, y no para depredar las libertades y los bienes de la gente que trabaja y que produce? ¿Cómo pueden exigirnos sacrificios, si los malos políticos derrochan nuestro dinero y se enriquecen? Sigamos así y que Dios ampare a quienes queden adentro en esos montes agrestes sin cultivar. Cuando se cierren esos portones se arruina la nación y se crean millones de pobres, a los que luego dan pequeñas donaciones o dádivas cada cierto tiempo.

Entendamos que el populismo es el atajo socialista por el cual se juega con las ilusiones de las personas para prometer lo que es imposible, aprovechándose de la pobreza de la gente; se juega con la necesidad para sencillamente imponer una dictadura, se juega con los ideales de nuestros pueblos; quieren tanto a los pobres que los multiplican para amansarles y luego someterles. El populismo busca “encerrar” a la población, y ahora lo hacen por vías democráticas, justificando su permanencia en el poder (http://www.infobae.com/2014/08/20/1588917-correa-busca-perpetuarse-el-poder-dice-wall-street-journal/).

Como lector que ha sido de este artículo, le pregunto con la debida consideración: ¿Qué tan avanzada considera que está “la cerca” donde usted vive? Y ¿qué tan grande cree que estará “la cerca”, con su portón listo, para encerrar a las nuevas generaciones que vienen?

Tags:

  • populismo
  • subsidios
  • demagogia
  • impuestos

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