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Cuando teníamos las respuestas nos cambiaron las preguntas

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Ana María Herrarte

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Esta frase la escuché hace cierto tiempo en un canal de cable, recientemente me enteré de que es de Mario Benedetti, pero luego investigando en Internet resulta que no es de su autoría, sino que él solamente la popularizó. El caso es que desde que la escuché me encantó y casi siempre la uso en mis conferencias, porque me parece que refleja de una manera simple y clara lo que está sucediendo en nuestro entorno actual.

Y es que la Era Digital, que se puede definir como el período de la historia de la humanidad que va ligado a las tecnologías de la información y la comunicación, ha tenido, tiene y tendrá importantes consecuencias sociales y económicas en el mundo. La tecnología está cambiando la forma cómo compramos, trabajamos, nos comunicamos y en especial cómo nos relacionamos con las empresas y sus marcas, lo que nos ha dado un significativo e inesperado poder como consumidores. No hay duda de que el mundo se ha transformado y se seguirá transformando de una forma totalmente disruptiva.

El mundo no volverá a ser el mismo, porque ahora está formado por dos dimensiones, la real y la virtual, lo cual implica que muchos modelos de negocio se han vuelto obsoletos y también se tienen que transformar, pero resulta inquietante ver que son varias las empresas que siguen considerando que nada de esto les puede afectar y que su experiencia o trayectoria en el mercado es suficiente para mantenerse vigentes en el futuro. De igual manera, los profesionales se mantienen tranquilos con sus títulos universitarios o de maestría obtenidos hace 5, 10 o 20 años, sin detenerse a pensar que lo que aprendieron en ese tiempo quizás ya no les sirva de mucho para enfrentar los desafíos actuales.

En este sentido, en los últimos años he comentado repetidamente que considero que los títulos universitarios debieran de tener fecha de caducidad, personalmente pienso que mi título de 1977 de la UCA y el de 1981 del Incae, en este momento han perdido relevancia y no es solo por los años que han transcurrido desde que los obtuve, sino porque lo que me enseñaron en aquel momento me sirvió para responder las preguntas del pasado, pero ya no me sirve para responder las del presente y menos las del futuro.

Lo anterior es especialmente importante cuando tenemos en cuenta los trabajos de ese futuro. Recordemos a Carl Benedikt Frey y Michael A. Osborne, los dos investigadores que en 2013 prendieron una alarma a escala mundial cuando publicaron un estudio pronosticando que 47 % de los empleos podría desparecer en los próximos 15 o 20 años por la automatización. Los trabajos que son más factibles de desaparecer son aquellos que consisten en tareas rutinarias que son fácilmente automatizables. Según Frey, la lista de empleos en peligro abarca "los que tienen que ver con almacenar o procesar información, desde trabajos de oficinistas hasta las áreas de ventas y servicios". Por lo tanto, es necesario actualizarse si no se quiere ser parte de esas estadísticas, porque así como desaparecerán ciertos puestos de trabajo también aparecerán otros, que requerirán de nuevos conocimientos y competencias.

Termino con otra de mis frases favoritas: "No se puede hacer el trabajo de ahora, con los métodos de ayer y seguir con el negocio mañana".

Tags:

  • Era Digital
  • dimensiones
  • empleos

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