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¿Cuántos serán?

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Juan Héctor Vidal

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El martes de la semana anterior, medios escritos locales destacaban la noticia de que dos salvadoreños, ya bajo custodia de las autoridades migratorias estadounidenses, habían fallecido. Dos días después, los mismos rotativos informaron: "Mueren seis salvadoreños en un choque en Texas..."; en el mismo percance, otros cinco resultaron gravemente heridos y tres más, con lesiones leves. Esto, como producto de una persecución policial a supuestos inmigrantes ilegales. Y para terminar una semana que tristemente estuvo plagada de desdichas para los que siguen en busca del "sueño americano", el viernes se resaltaba lo que podría ser solo el preludio de una cacería humana permanente de insospechadas consecuencias: "México le ofrece a EUA 6,000 guardias para frenar la migración". Esta es la moneda de cambio para que aquel país no le suba los aranceles.

No ignoramos que todos estos acontecimientos afectan al Triángulo del Norte, pero por razones obvias, ponemos el acento en el hecho de que en solo una semana perecieron 8 compatriotas; sin embargo, solo Dios sabe cuántos más, a lo largo de los años, murieron en el camino o quedaron inválidos. Y de estos, ¿cuántos eran niños, mujeres embarazadas o ancianos? ¿Cuántos perdieron a sus padres y lo que es igualmente doloroso y lacerante, cuántos, en ausencia de sus progenitores, fueron a engrosar las pandillas que, a la vez, han dejado una escalofriante estela de muerte en nuestro propio suelo?

Pero igual, grandes contingentes no dejan de soñar con la esperanza de encontrar en otras tierras las oportunidades que les sigue negando la que los vio nacer. Así fallecieron esos ocho seres humanos salvadoreños, cuyos nombres no importan; después de todo, el interés de los distintos gobiernos ha estado centrado en lo material: las remesas. Y ¿por qué debería ser distinto si esos recursos –generados mayormente en condiciones precarias que rondan lo infrahumano– mantienen a flote la economía nacional y el sustento familiar, en ausencia de un sistema económico productivo que estimule el arraigo, mas no la expulsión del recurso más valioso que tiene el país: su gente? Para poner las cosas en perspectiva, baste señalar que mientras en El Salvador esos flujos representan –seguramente engrosados con dinero ilícito– el 20 % del PIB, en Costa Rica solo rondan el 2 %. Es más, nuestros dirigentes, cruzados de brazos, solo esperan que sigan creciendo, ignorando la mayor dependencia que generan y el riesgo de que comiencen a disminuir, debido al recrudecimiento de las políticas migratorias represivas, como la impulsada por el señor Trump.

De alguna manera y haciendo un ejercicio hiperbólico, quisiéramos pensar que esto último estaba en la mente del entonces presidente electo, señor Nayib Bukele, cuando en la "Heritage Foundation" dijo: "Nosotros no queremos ser ayudados, queremos hacer negocios con ustedes". Eventualmente asociaría esta frase con el comercio, la inversión y, obviamente con la inmigración.

Probablemente para algunos, esas palabras solo fueron parte de una estrategia de venta de imagen. Pero si se las toma serio, podría pensarse que con solo que creara las condiciones para que las remesas, con relación al PIB, bajaran a la mitad –no porque fueran expulsados 1.5 millones de salvadoreños, sino porque lo dimos todo para que la economía nacional, en un plazo prudencial, empezara a crecer sostenidamente al ritmo promedio del primer quinquenio de los noventa, o sea al triple del ofensivo 2 % actual– sería recordado como un buen presidente. Como economista creo en esa posibilidad, bajo el supuesto de que el país será guiado por un liderazgo creíble y transparente, aglutinador y propositivo, prudente y visionario, firme pero conciliador. Aun así, pienso que el "sueño americano" siempre estaría en la mente de muchos, pero la muerte, como la de los ocho compatriotas, ya no sería tan groseramente ignorada, como ha sido la costumbre de quienes solo piensan en su propio bienestar.

P. D. Totalmente de acuerdo con el enfoque del Ing. Hinds sobre el "expreso de oriente".

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