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Cuatro razones del propósito

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Rafael Mejía Scaffini

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El propósito es aquello que Dios concibió para que cada ser humano realizara en la Tierra. Myles Munroe lo define como "el verdadero trabajo para lo cual nacimos". Por su parte, el rey Salomón sostiene que a pesar de que en el corazón del hombre hay muchos pensamientos, hay uno que es el propósito de Dios, y ese permanecerá.

Del propósito surge la visión, sin la cual los pueblos perecen. Es decir, mientras no haya hombres y mujeres concretizando visiones enmarcadas en el propósito de Dios, la sociedad no avanzará y por lo tanto perecerá. Con estas reflexiones y tratando de entender más sobre este tema, he identificado algunas razones o relaciones que nos permiten entender mejor el área de influencia del propósito; comparto cuatro de ellas:

La razón reveladora: El propósito no solo nos permite conocer eso para lo cual nacimos, sino reconocer los dones y capacidades recibidos para realizarlo. En cuanto a conocerlo, Dios establece que Él es el verdadero Dios porque anuncia lo por venir desde el principio, es decir que Él quiere revelarnos sus misterios, incluyendo su propósito, para cada uno de nosotros. En cuanto a las habilidades para realizarlo, Jesús sostiene: "El Reino de los Cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos" (Mat. 25.14-15).

La razón creadora: El propósito nos permite crear, es decir, realizar eso que vimos con nuestra imaginación y que luego se convierte en una visión que podemos hacer realidad. Esto concuerda con una de las facultades de Dios, la de crear. De ahí que David, al considerar cómo fue formado en el vientre de su madre, expresa: "Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado" (Sal.139.13-14). Algo similar expresa el profeta Isaías cuando toma conciencia de cómo Dios creó los confines de la tierra: Es un Dios que no desfallece, ni se fatiga con cansancio, y que su entendimiento no hay quien lo alcance.

La razón del sentido: El sentido en la vida constituye una necesidad natural del ser humano, y la realización del propósito satisface esta necesidad de sentido. Viktor Frankl, psiquiatra judío quien vivió prisionero en los campos de concentración nazi, sostiene: "La búsqueda del sentido en la vida del ser humano constituye una fuerza primaria y no secundaria de sus impulsos instintivos. Es una característica única y específica que él mismo tiene que descubrir. Únicamente así logrará alcanzar un significado que satisfaga su propia voluntad de sentido. Así, la voluntad de sentido es cuestión de hecho y no necesariamente de fe".

La razón social: En la realización del propósito se encuentra el aporte más importante que podemos ofrecer a los demás, porque fuimos creados para satisfacer necesidades fundamentales que existen en los otros. Es por ello que al poner nuestros dones y habilidades al servicio de los demás, estamos realizando la mejor edificación social posible. De ahí que Pablo compara la comunidad de creyentes con un cuerpo, donde cada quien requiere del aporte del otro: "Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros. Antes bien, los miembros del cuerpo que parecen más débiles son los más necesarios" (I Cor.12.20-22).

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  • propósito
  • visión
  • razón

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