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Cuenta regresiva para las elecciones legislativas y municipales

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Twitter: @jcastrodlColaborador de LA PRENSA GRÁFICAEl miércoles de esta semana, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) convocó a las elecciones del 4 de marzo de 2018, en las que se elegirá a los diputados que integrarán la legislatura 2018-2021 y a los concejos municipales para el mismo período. Faltan solo seis meses y todavía existen muchas dudas y preocupaciones en cuanto a si las autoridades han tomado las medidas necesarias para superar las enormes fallas de las elecciones de 2015. A pesar de las adversidades que puedan existir, como por ejemplo un presupuesto reducido, se debe exigir al TSE un proceso electoral que brinde garantías de que el resultado será confiable y justo.

Con la convocatoria a elecciones se hubiera esperado que el presidente del TSE despejara las dudas que existen sobre el proceso electoral, en aspectos tales como las irregularidades en el padrón electoral, la tecnología para el conteo de los votos, la transmisión de los resultados y la capacitación de los miembros de las Juntas Receptoras de Votos. Pero desafortunadamente se desaprovechó la oportunidad para brindar calma a la ciudadanía y en lugar de ello, se ocupó en criticar a la Sala de lo Constitucional por las transformaciones que la jurisprudencia ha impulsado en el sistema electoral. Lo mismo sucedió después de las elecciones de 2015 cuando buscó culpar a la Sala por los errores del TSE, solo que en esta ocasión lo hace previamente, como si se quisiera adelantar a los hechos y justificarse a priori, en lugar de asumir la responsabilidad de que todo salga bien. El ordenamiento legal ya está definido para las próximas elecciones y en lugar de quejarse y lamentarse por los fallos judiciales, lo que debe hacer la autoridad electoral es asegurar que actuará con ecuanimidad, que aplicará las normas ya establecidas y solventará los problemas que se le presenten.

El TSE debe facilitar y garantizar el ejercicio del sufragio, pues además de constituir un deber cívico, es uno de los derechos más importantes que nos concede la Constitución en cuanto nos permite premiar a nuestros representantes cuando trabajan bien o castigarlos cuando lo hacen mal. Asimismo, nos posibilita incidir en crear balances en las esferas de poder, lo cual es sano para la democracia.

Las elecciones del próximo año son fundamentales para todos los salvadoreños, pues la nueva Asamblea Legislativa que resulte electa tendrá la responsabilidad histórica de elegir a cuatro magistrados de la Sala de lo Constitucional y al nuevo fiscal general de la República. Además, es impostergable que trabaje en crear una plataforma normativa para tener un clima de inversiones favorable que impulse el crecimiento económico y la generación de empleo, deberá lograr los acuerdos para buscar la sostenibilidad fiscal, así como coadyuvar a enfrentar otros problemas como la inseguridad y la lucha contra la corrupción, entre otros.

La cuenta regresiva para las elecciones de 2018 ya inició. El TSE debe actuar diligentemente para que tengamos unas elecciones en las que garantice que no se repetirán los desaciertos de los comicios de 2015 y que sean confiables y justas, de modo que el resultado sea, sin lugar a dudas, la expresión de la voluntad popular.

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