Lo más visto

Cuidado con la “acreditación universitaria”...

La calidad –y los altos estándares de excelencia– en el mundo educativo generalmente es una decisión “voluntaria, propia y ética”; a pesar de que tengamos el interés de obtener resultados óptimos difícilmente se pueden lograr por “decreto” o por “obligación”; dicho de un modo más sencillo: yo no puedo obligar a que todos los alumnos saquen 10…
Enlace copiado
Cuidado con la “acreditación universitaria”...

Cuidado con la “acreditación universitaria”...

Cuidado con la “acreditación universitaria”...

Cuidado con la “acreditación universitaria”...

Enlace copiado


Se ha discutido mucho si la acreditación universitaria debe ser voluntaria u obligatoria; al menos en uno de los mejores sistemas universitarios del mundo –Estados Unidos– el proceso de acreditación sigue siendo voluntario, asumiendo la hipótesis inicial: la calidad por decreto es una falacia.

Entonces, ¿si no obligamos a la acreditación no vamos a mejorar?; digamos en primer lugar, que un asunto es cumplir con los requisitos mínimos de funcionamiento que establece la Ley de Educación Superior en el artículo 37 (literales a “a” la “g”), y otra cosa son los estándares o criterios de acreditación; de hecho estos requisitos mínimos son definidos en la misma ley para “conservar la calidad”. Haciendo un examen sincero y honesto, sabemos que muchas de las 38 universidades que operan en nuestro territorio no cumplen estos requisitos y siguen operando; es más, actualmente operan universidades y empresas académicas sin autorización del MINED, a pesar de que la ley en su artículo 30 establece criterios, y muchos de estos “negocios académicos” ni infraestructura propia tienen.

Pasando a un plano más real, en los años que fui evaluador del Sistema de Supervisión y Mejoramiento de la Calidad del Sistema Educativo y de la Comisión de Acreditación (CdA), constaté que varias de las universidades actualmente acreditadas no cumplían los requisitos de las categorías de análisis que exige el sistema, y a pesar de ellos se les otorgaba el estatus de institución acreditada (sobre todo en materia de desarrollo científico); y además, la conformación de la Comisión de Acreditación se fue degradando, a tal punto que hoy en día varios comisionados que forman la CdA trabajan en las propias universidades acreditadas (al inicio no fue así); finalmente debemos agregar la existencia de serios vicios legales ya denunciados en varias columnas sobre la “legitimidad” y yerros de los procesos institucionales de la CdA.

De establecerse la acreditación obligatoria corremos el riesgo que al final acreditemos a casi todas las universidades por razones políticas o por no complicarse la vida de los funcionarios de turno; así como sucede con la autorización de funcionamiento: todas tienen autorización cuando varias universidades no cumplen los requisitos mínimos...

Al final, la calidad de una institución educativa se mide por otros parámetros más realistas: 1.- la solidez de su planta docente (grado académico, contratación, retención y salarios); 2.- el sistema de admisión; 3.- la calidad de sus graduados (dónde trabajan o qué emprenden); 4.- el equipamiento de sus laboratorios; 5.- la cantidad de patentes que inscriben; 6.- la cantidad y calidad de publicaciones en bases de datos internacionales; 7.- la robustez de sus presupuestos (sobre todo el científico); 8.- la capacidad de movilización e intercambios internacional de estudiantes y docentes; 9.- la notoriedad y liderazgo de su rector y funcionarios; 10.- el diseño de soluciones reales a los problemas del país; y 11.- el desarrollo de su campus.

Lo anterior no se jalona por una ley, sino por respuesta a las necesidades de una sociedad del conocimiento y a una economía de la información que no dan tregua a la mediocridad.

Mucha gente ya comienza a darse cuenta de que un título no garantiza mayor cosa, y que las grandes empresas solo contratan profesionales de ciertas universidades (de la mitad de las 12 acreditadas). Además, no nos engañemos: con una PAES de 5, no podemos establecer la calidad por decreto...

Lee también

Comentarios