Lo más visto

Más de Opinión

Cuidar la cadena de suministro es más importante que fijar precios

Enlace copiado
José Andrés Oliva Cepeda

José Andrés Oliva Cepeda

Enlace copiado

Estamos pasando un periodo complicado. El desborde de contagios por COVID-19 a nivel mundial pero fuera de China incrementó sustancialmente la preocupación sobre los acontecimientos por venir. Todos los mercados bursátiles han tenido fuertes caídas, parecidas a las experiencias anteriores de crisis financieras globales. Con más de 100 mil casos de contagio en el resto de países, hasta la fecha la estadística suministrada por la Universidad Johns Hopkins tiene un crecimiento exponencial, lo cual es diferente a la recomendación más repetida, en el sentido de conseguir aplanar la curva para no saturar la capacidad de los diferentes sistemas de salud. Únicamente una vacuna, sobre lo cual se conocen avances, y el descenso de casos en el mundo podrían otorgar alguna calma a la situación.

Para evitar la profundización de la crisis, a manera de contención, El Salvador se anticipó. Para detener el acercamiento entre las personas, acertadamente se ha impuesto: cuarentena, emergencia y estado de excepción a nivel nacional. El mandato es quédese en su casa. El impacto económico no tardará en ser evidente, entre otros aspectos, al disminuir la movilidad social será inevitable impactar negativamente el sector informal, donde labora la mayor parte de la población. Ese trabajador al vivir al día, si no vende no come. Asimismo, se verán afectadas las pequeñas y microempresas, financieramente más vulnerables.
Entre otros impactos inmediatos: ante la imposibilidad de utilizar los estadios, se apunta una posible disminución de los salarios de jugadores de la primera división, hasta del 50 %. Además, la falta de llegada de turistas afectará la ocupación hotelera en el sector turismo, a lo que hay que añadir el descenso de ingresos en bares, discotecas y gimnasios.

El descenso de la economía puede mirarse por el lado de la demanda y por el lado de la oferta. Piense con más detenimiento los factores por el lado de la oferta; no todos los trabajadores pueden laborar desde su casa, los sectores de comercio deben abastecerse de importaciones. Los hospitales privados y nacionales, el sector agrícola, distribución de agua, gasolineras, farmacias, bancos, supermercados, mercados informales, transporte público, restaurantes, deben adquirir insumos para seguir suministrando productos y servicios a los hogares, para continuar con su diario vivir.

En este sentido no es conveniente fijar precios inmediatamente. En la historia existen innumerables ejemplos, donde con el objeto de mejorar la situación se empeora, al colocar cierto precio por decreto. Si bien se persigue que los consumidores no desembolsen más por sus compras, lo cual es deseable, pero con la fijación del precio nada más, no se tiene garantía que en cierto momento no se complique aún más la cadena de suministro –proveedor, transporte, aduana, almacenaje, y entrega al consumidor–. Antes de propiciar mercados negros, lo pertinente para mejorar el precio o mantenerlo bajo es acomodar la oferta con la demanda, para lo cual es importante facilitar –no dificultar más– el transporte tanto interno como desde el exterior. Si se requiere más de cierto producto porque está aumentando de precio, es mejor autorizar mayores importaciones; como se hace cada año en el caso del frijol.
Por otra parte, las prácticas de acaparamiento son punibles y se deben impedir. También es mejor hacer conciencia y evitar el frenesí de compras desmedido, que solamente agota las existencias, y pone más presión sobre la cadena de abastecimiento; tan vital de mantener.

Lee también

Comentarios

Newsletter
X

Suscríbete a nuestros boletines y actualiza tus preferencias

Mensaje de response para boletines