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Cumbre del poder mundial G-20 en Hamburgo, Alemania

La idílica ciudad portuaria de Hamburgo, Alemania, es la sede este 7 y 8 de julio de la reunión de los dirigentes mundiales del Grupo de los 20, bajo el tema propuesto por la presidencia alemana, “Forjar un mundo interconectado”.
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Creado en 2008 en un contexto de crisis financiera mundial, para acrecentar la cooperación económica internacional, el G-20 se reúne anualmente para tratar asuntos como la cooperación económica o temas de significado global como el cambio climático, la ayuda para el desarrollo, el mercado laboral o el combate al terrorismo. Se trata de Argentina, Australia, Brasil, China, Alemania, Francia, Inglaterra, India, Indonesia, Italia, Japón, Canadá, Corea, México, Rusia, Arabia Saudita, Sudáfrica, Turquía, Estados Unidos (EUA) y la Unión Europea (UE), que representan más del 80 % del Producto Interior Bruto (PIB) mundial y albergan dos tercios de la población planetaria.

Paralelamente al encuentro de los dirigentes más poderosos del planeta como Donald Trump, Vladimir Putin, Angela Merkel, Emmanuel Macron, Xi Jinping o Theresa May, una multitud de más de cien mil manifestantes antiglobalización, procedentes de toda Europa, se concentra también en Hamburgo para protestar contra las políticas discriminatorias del G-20 bajo lemas como “Bienvenidos al infierno”, “El planeta Tierra es primero” o “A luchar contra la pobreza mundial”.

La actual agenda se centra en temas como la función del G-20 en la consecución de una economía global eficaz para todos; un sistema comercial multilateral abierto, justo y basado en normas, y un sistema monetario y financiero internacional resiliente; los beneficios económicos de la acción por el clima y el potencial de la revolución digital; la elusión y la evasión fiscales; la lucha contra el terrorismo y su financiación; la responsabilidad compartida con respecto a los refugiados y los migrantes, y la asociación con África para la inversión, el crecimiento y el empleo.

El trasfondo, sin embargo señala las grandes divergencias hegemónicas político-económicas que existen entre EUA y la UE, China, India y Rusia.

Se prevé que Donald Trump y Vladimir Putin aborden la lucha común contra el terrorismo mundial y busquen completar la misión de aniquilar el Estado Islámico (EI) y su fraudulento califato en Siria.

La cumbre tiene aspectos escabrosos como la conducta imprevisible del presidente Donald Trump en materia de política exterior; la salida de Inglaterra de la UE, el “Brexit”; el conflicto de EUA con Corea del Norte; la catástrofe migratoria que azota las costas de Europa o los conflictos locales que pueden volverse mundiales como la guerra en Siria, Ucrania o en el Indostán himalayo.

La cumbre no es garantía de que se encuentren las soluciones adecuadas a los dolores de cabeza del mundo. Nadie sabe si Trump ha despertado realmente de sus exabruptos infantiles y si sus permanentes provocaciones serán tomadas en serio por los líderes mundiales. No se puede predecir si la postura del nuevo presidente francés propugnando un renovado eje franco-germano se mantendrá por largo tiempo en la UE. Y es una incógnita el desarrollo de la economía mundial teniendo como principal líder a una China que está catalogada, según los pronósticos del Fondo Monetario Internacional (FMI) desde 2014, como la primera potencia económica global.

Una cumbre de los poderosos del planeta que más bien parece un réquiem para un mundo en crisis.
 

Tags:

  • G-20
  • Brexit
  • terrorismo
  • desarrollo
  • cooperacion

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