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Curiosidades presidenciales de Estados Unidos

Dado que ahora el nombre Donald Trump suena por todos lados y que grandes espacios y tiempos dedican medios y analistas sobre su persona, oportuno es hacer algunas comparaciones con presidentes anteriores.
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Curiosidades presidenciales de Estados Unidos

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 Multimillonario excéntrico, prepotente, impreparado, veleidoso, insustancial, sería poco decir en la larga lista de calificativos que le atribuyen, además de crear incertidumbre en materia de inmigración, programas de salud, política exterior y otras amenazas que hizo durante su campaña. Su fortuna contrasta con la pobreza de Andrew Johnson (1865-1869), quien huérfano de padre a sus tres años, aprendiz de sastre a los 12, nunca pudo asistir a una escuela y fue su esposa, Eliza, quien le enseñó a leer y escribir más tarde.

Como 45.º presidente, Trump será el más longevo (70) que llegue a ese cargo en la historia de Estados Unidos; el más joven en ser elegido fue John Kennedy (43 años).

Del libro “Presidents”, editado por la Smithsonian Institution, extraigo algunos datos curiosos por considerarlos de interés, estando los salvadoreños tan enlazados con ese gran país.

De todos los mandatarios, ocho han nacido en el estado de Virginia y siete en Ohio, nadie que no haya ganado en este último estado ha llegado a la Casa Blanca; cuatro en Nueva York y en Massachusetts; dos en Texas (Eisenhower y Lyndon Johnson); en California uno (Nixon); Reagan en Illinois; y solo otro, Obama, en Hawái (aunque Trump le estuvo diciendo por años que nació en Kenia y solo hasta hace poco se retractó).

Presidente de mayor estatura física: Abraham Lincoln (1.93 m); obesidad: William Taft (300 lb); más bajo y delgado: James Madison (1.63 m y 100 lb).

Más tiempo en el cargo: Franklin D. Roosevelt (12 años); menos tiempo: William H. Harrison (31 días). De este último se cuenta un episodio que lo llevó a la muerte: era de 68 años cuando fue electo y en el acto de juramentación celebrado el 4 de marzo de 1841, dispuso dar un discurso en lugar abierto y bajo llovizna, sin abrigo, habiendo contraído un resfriado que derivó en neumonía, siendo el primer presidente que falleció en el cargo. Cuarenta y ocho años más tarde, su nieto Benjamin también llegó a ser presidente, habiendo completado su período.

No creo que el Sr. Trump haga una extravagancia semejante el próximo 20 de enero, pues aunque se ve fuerte y vigoroso, ya ingresó al corredor de la edad señalado en el Salmo 90.

Quiero aprovechar este espacio para hacer alusión a quien será el futuro vicepresidente, el Sr. Mike Pence, abogado, excongresista y actual gobernador de Indiana, de quien se dice que es una figura opaca por ser cristiano evangélico y conservador. Pienso lo contrario, Estados Unidos de América fue edificado sobre bases bíblicas y esa ha sido su gran fortaleza que ahora se está carcomiendo por la decadencia moral. Como una especie de compensación fue seleccionado por Trump, aun a sabiendas que podría tener su costo en una sociedad en la que el libertinaje y los movimientos contrarios al orden establecido por Dios suenan muy fuertes, precisamente porque los buenos ejemplos humanos se ven con indiferencia y fuera de actualidad.

Falta mucho por ver en la nueva administración: la composición de su gabinete y los nombres de los titulares de las agencias federales. En lo judicial, está pendiente de llenar en la Suprema Corte la vacante dejada por el juez Antonin Scalia, fallecido en el presente año, ya que el propuesto por el presidente Obama ni siquiera ha merecido la atención del Senado.

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