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Daniel Ortega ordena disparar a matar

Después de dos meses de protestas la represión en Nicaragua continúa y se ha incrementado a niveles alarmantes con más de 170 muertos, que tiene como responsables directos a la policía nacional y los grupos paramilitares o turbas sandinistas al servicio del régimen.
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Msc. Rufino Antonio Quezada Sánchez - Docente y exrector de la Universidad de El Salvador

Msc. Rufino Antonio Quezada Sánchez - Docente y exrector de la Universidad de El Salvador

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En su primer informe la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) afirma que la mayoría de los muertos presentan características de ejecuciones extrajudiciales con balazos en la cabeza, corazón, cuello y ojos, ejecutados por francotiradores. En este contexto la CIDH denuncia al gobierno nicaragüense de las muertes ocurridas, de detenciones ilegales y arbitrarias; prácticas de tortura, tratos crueles inhumanos y degradantes, amenazas a muerte, censura y ataques contra la prensa.

La represión llegó a su máxima expresión el sábado 16 de junio de 2018, cuando seis miembros de una familia en Managua murieron brutalmente carbonizados en su casa en un incendio provocado, y todo apunta a que los responsables fueron fuerzas de la dictadura de Ortega y Murillo, al respecto una testigo manifestó: “Ellos venían encapuchados, acompañados de policías, nos encerraron y nos quemaron vivos, me quemaron a toda mi familia, a mis padres, mi hermano, mis sobrinos, maldito Daniel Ortega”, dijo a BBC Mundo Ana Velásquez, miembro de la familia que logró sobrevivir a la matanza al saltar al exterior desde el segundo piso. Esta masacre es calificada por diversas instituciones de derechos humanos como Crimen de Lesa Humanidad.

La comunidad internacional debe de pasar de las condenas y declaraciones a aplicar sanciones fuertes contra el régimen, y denunciar el cinismo hipócrita de Ortega y Murillo de negar su responsabilidad en los crímenes. En todo este panorama de represión no hay discusión que Ortega ha ordenado disparar a matar.

Desde la elección de Ortega en 2007 Nicaragua ha vivido bajo un régimen de Estado-Partido-Familia y las instituciones del Estado responden a las ambiciones de Daniel Ortega y su mujer, entre ellas Corte Suprema de Justicia, Parlamento, Poder Electoral, Contraloría, Fiscalía, Ejército y Policía. En este entorno el dictador no está dispuesto a abandonar el gobierno y utiliza el diálogo como estrategia para ganar tiempo, algo similar a los diálogos convocados por la narcodictadura venezolana, donde el único objetivo es perpetuarse en el poder, y al mismo tiempo aumentar la represión.

La resistencia aumenta, y en la Alianza Cívica por la Democracia y la Justicia se mantiene firme la propuesta inicial, que es negociar la salida de Daniel Ortega y su mujer, quienes son los responsables de la represión y de todas las muertes ocurridas desde el 18 de abril de 2018 cuando comenzaron las protestas. Según los voceros de la alianza, los tranques (cierre de calles y carreteras en toda Nicaragua) se mantendrán mientras no cese la represión y se garantice un diálogo sincero y fructífero, que permita elecciones anticipadas transparentes con observadores internacionales y sin la participación de Daniel Ortega; y además enjuiciamientos para todos los autores materiales de las muertes.

El pueblo de Nicaragua está dispuesto a conquistar la democracia, justicia y libertad, y el paro nacional con características de huelga general del 14 de junio convocado por la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia fue un éxito total y un mensaje para Daniel Ortega y Rosario Murillo de que deben abandonar el gobierno, y permitir la democratización del país.

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